El final de la triple corona de potrancas nacionales no fue del todo feliz. Es cierto que Jubilee Queen ganó con autoridad y se confirmó que es la mejor, pero nos queda un dejo de nostalgia por no haber visto a una campeona de las tres coronas este año.
Plea Mar, que ganó las dos primeras joyas de manera accidentada, no pudo seguir el paso de Jubilee Queen y esta última, a pesar de ser la mejor, se vio privada de los dos primeros eventos a causa, primero, de un distanciamiento y, después, cayó víctima de una monta de errática.
Aun así y sin conocer todavía las potenciales rivales que tendrán las yeguas panameñas en la Copa Dama del Caribe, en diciembre, tenemos la impresión de que, salvo que decidan buscar y ganen una plaza para el clásico Internacional del Caribe, Panamá irá bien representada.
Pero no todo fue una alfombra de rosas en la triple corona de potrancas. Extrañamente, desde el punto de vista cuantitativo, dejaron mucho que desear. En las dos primeras joyas, apenas participaron cinco ejemplares y en la última el grupo se redujo a cuatro, incluyendo dos yeguas que solo fueron testigos del recorrido.
Esta situación puso en alerta a las autoridades del hipódromo sobre la eventualidad de que suceda lo mismo en las carreras clasificatorias por venir.
En consecuencia de este inminente peligro, esta semana se dio a conocer un comunicado a través del cual se dispone que "para preservar" los eventos de la triple corona de potrancas nacionales, al igual que el clásico familia Orillac, clasificatorias a la Serie Hípica del Caribe (Copas Dama y Velocidad del Caribe, respectivamente), podrán participar los ejemplares cuyos propietarios hayan pagado las nominaciones a la Confederación Hípica del Caribe y, quienes no hayan hecho el pago de las nominaciones a la Confederación Hípica del Caribe, podrán aportar el 10% del premio como penalización para poder participar.
Se advierte que quienes paguen la penalización, en caso de llegar entre los cinco primeros lugares, no participarán en la distribución del monto de premio de su propia nominación. Todo lo anterior, justifica el comunicado, es "para promover mayor inscripción".
No es seguro que la medida estimule a que inscriban más ejemplares en las clasificatorias, pero es un paso que había que dar obligatoriamente.
Con esto, la empresa que administra el hipódromo sale al paso de un posible escenario que pudiera contribuir a debilitar la representación nacional en la Serie Hípica del Caribe, de la cual nuestro país será anfitrión a finales de este año.
Afortunadamente, el panorama es menos sombrío en la división de los machos entre los que la oferta parece más halagadora. A decir verdad, hay varios machos de tres años que tienen posibilidades de optar por la triple corona nacional.
No debemos olvidar que el hecho de ser el país sede de la Serie Hípica del Caribe nos permite llenar algunos espacios extras dentro de la gatera en caso de que los visitantes no puedan hacerlo.
Así que queda una ventana abierta para que más dueños de caballos aspiren a competir en las carreras de la triple corona nacional y el resto de las clasificaciones para así darle al país más posibilidades de acabar con la sequía de victorias en el Clásico Internacional del Caribe, que estamos sufriendo desde la década pasada cuando Ay Papá ganó la edición de 2006.