El París Saint-Germain (PSG), el mejor representante de la clase adinerada de clubes candidatos a derribar la jerarquía del fútbol europeo, dio este miércoles un golpe de efecto ante el Bayern de Múnich (3-0), uno de los exponentes de la aristocracia que tiembla ante el aliento de los revolucionarios.
Si el duelo de la segunda jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones podía leerse en términos de puja entre el viejo y el nuevo régimen, la escuadra capitaneada por Neymar obró su particular toma de la Bastilla. El PSG, que nunca ha superado las semifinales de la máxima competición europea, desarboló a un equipo con cinco coronas continentales, gracias a un gol de Dani Alves a los 2 minutos, otro de Cavani en el 31 y la puntilla de Neymar en el 63. Un triunfo que les coloca como favoritos para acabar en cabeza del grupo B.>VEA TAMBIÉN: Guerra de egos entre Cavani y Neymar casi los lleva a golpearse
Los alemanes se lanzaron en busca del empate y pusieron en aprietos a los locales en varias ocasiones, sobre todo en una de Javi Martínez en el minuto 18 que obligó a estirarse a Areola.
A cambio, dejaron espacios, pan bendito para la MCN que dispuso de varios contragolpes. Hasta que Mbappé logró trenzar uno bueno, combinar con Cavani y permitir al uruguayo lograr su décimo gol de la temporada, el tercero en la Liga de Campeones.
Ni con los dos cambios tras el descanso de Ancelotti, que dejó en el banquillo James Rodríguez y a Corentin Tolisso, cambiaron el guión del duelo. El Bayern siguió resignado a colgar balones al área francesa (hasta 52 centros laterales sumaron los alemanes) y temblar en cada contra.
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Sobre todo cuando las conducía Mbappé, pletórico de rapidez y potencia, que tras haber servido el segundo a Cavani regaló el tercero a Neymar, tras acariciar el balón para sentar a Alaba y dejar el esférico franco para el brasileño.
El joven francés, de 18 años, emerge cada día, ajeno al duelo de egos que mantienen sus otros dos socios de ataque. El Parque de los Príncipes lo reconoció con una ovación impresionante cuando en los estertores del partido cedió su puesto a Ángel di María. En tierra quedaron las tropas bávaras, avivadas las dudas que arrastra en una temporada en la que no se encuentra, no domina en su país y se ha visto desarbolado en Europa. Exultantes las milicias parisienses, que ahora ya saben que el castillo al que aspiran parece al alcance de su ambición.>VEA TAMBIÉN: Roce entre Neymar y Cavani no rompe la armonía del PSG