El PSV Eindhoven se impuso (2-1) ayer a un flojo CSKA Moscú gracias a su insistencia y a su mayor pegada, en un partido que dominó de principio a fin y que maquilló el brasileño Vagner Love para los rusos con un gol en el último minuto.
De esta forma, el equipo entrenado por el holandés Ronald Koeman se coloca colíder del Grupo G de la Liga de Campeones junto con el Fenerbahce turco, que dio la sorpresa de la jornada al imponerse al Inter de Milán (1-0).
El PSV llegaba al partido con la tranquilidad que le da el haber ganado tres partidos y empatado uno en la Liga holandesa, y eso se reflejó sobre el campo, donde fue claramente superior a un CSKA que casi ni se asomó por la portería del brasileño Gomes, hasta que se encontró con el 2-0 en contra.