Los pugilistas se sentirán mucho más protegidos, cuando comience a regir un nuevo sistema de evaluación médica, que "detectará lesiones finas", difíciles de cuantificar en un examen médico rutinario, informó ayer el doctor Keith Arthur, asesor médico del presidente de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), Gilberto Mendoza.
Arthur detalló que el sistema contaría de un historial médico y pruebas neuropsicológicas, a las que será sometido todo boxeador que se inicie en el apasionante y complicado deporte de los puños.
Explicó que cada púgil llenará personalmente el formulario médico, historial que servirá de base a los médicos para descubrir si el paciente ha sufrido de alguna queja, malestar o "signos serios recientes o antiguos".
Posteriormente, el futuro profesional del deporte de las narices chatas firmará la hoja, donde constará su vida clínica.
Si bien es cierto que el CAT y el PET detectan coágulos de sangre en el cerebro y niveles de atrofia cerebral, éstos exámenes no descubren si el paciente tiene alguna lesión fina a consecuencia de "golpes leves acumulativos", explicó.
Precisamente, la Comisión Médica de la AMB evalúa la posibilidad de implementar pruebas neuropsicológicas a los atletas, para contar con un control a futuro.
Arthur aclaró que junto al historial médico, los boxeadores se realizarían uno de estos exámenes, que servirá de base o control para contrastarlo con futuras pruebas.
Explicó que con el primer sondeo los doctores conocerán si el paciente sufre de alteraciones mentales. Se elaborará un modelo de comportamiento.
"Después que el púgil celebre una pelea dura o sufra un nocaut, se le realizará una nueva prueba, que será contrastada con el control, para determinar si padeció de alguna alternación cerebral", consideró el cirujano general.
Para Arthur, esta secuencia médica resultaría "más dinámica" que la Tomografía Axial Computadorizada (TAC), que detecta lesiones cuando "ya han ocurrido".
De acuerdo al proctólogo, el constante seguimiento a las pruebas neuropsicológicas prevendría los "accidente trágicos" y permitiría al púgil retirarse del boxeo "íntegro", sin padecimientos graves (caso de Muhammad Ali).
Ernesto Barreto, padre del fallecido ex campeón mundial de las 122 libras, el venezolano Carlos, se inclinó por la practica del examen de tomografía a los boxeadores, cuando van a boxear o están entrenando.
Indicó que en Venezuela cuestionó por qué no se hace este examen; sin embargo, le contestaron que era muy costoso.
El riesgo de muerte en el ring es de 0.13 por cada mil participaciones.
Por su parte, Miguel Prado, presidente de la Comisión de Boxeo Profesional de Panamá (COMIBOX), aplaudió la iniciativa de "todo aquello que sea bueno para el boxeo".
"Creemos en la necesidad de efectuar exámenes periódicos a los boxeadores", valoró Prado, quien reconoció que actualmente en Panamá se realiza una sola revisión médica anual a cada uno de los gladiadores profesionales.
"Revisamos (al contendiente) una vez al año por iniciativa de su representante, al menos que un médico de la Comisión recomiende otros (exámenes)", subrayó.
La sustentación del informe médico constituyó uno de los puntos más importantes en la 78ava. Convención Anual de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), que culminó el viernes en la capital panameña.
Para Prado, otras dos conclusiones que se extraen de la convención: la uniformidad de criterios entre la AMB y CMB (Consejo Mundial de Boxeo) y el nuevo sistema de clasificación que "evita la subjetividad" en las peleas.
Las nuevas reglas propuestas al sistema de clasificación de pugilistas de la AMB buscan elevar la calidad y credibilidad del deporte.
Los cambios elevará la calidad de los púgiles que buscan una oportunidad titular.
Las nuevas reglas están fundamentadas en un sistema de puntuación que adquirirán los pugilistas a lo largo de su carrera, incluso desde la etapa aficionada.
Los aspectos que se tomaran en cuenta incluyen el reconocimiento regional, el récord de los pugilistas y el fuste de sus rivales.
Se trata de actualizar" el sistema de clasificación que data de 1978 y que ha sido ya modificado en ocasiones anteriores.
No obstante, en Latinoamérica, al no ser muy fuertes las categorías pesadas, será difícil aplicarlo porque no existe suficiente material humano para ponerlo en práctica.
Con el nuevo sistema se impedirá que promotores reciban prebendas al concertar encuentros boxísticos porque habrá una manera científica de clasificar los pugilistas.