Llegando al primer día de prácticas de la preselección juvenil de béisbol me asusté pensando que me había pasado la entrada al Estadio Nacional y que estaba en las entrañas de Cerro Patacón, o que la ciudad de Bagdad fue trasladada en una máquina del tiempo a nuestro país.
Una congregación evangélica tuvo la oportunidad de usar el Estadio Nacional para una de sus actividades, pero el panorama que presenciamos ayer fue preocupante. Basura por todos lados y estructuras metálicas por doquier. Trabajadores de aquí para allá, conversaciones, gritos, risas, sonidos de esféricas, bates, de todo. Parecía cualquier cosa, menos una práctica de la preselección nacional.
¿A quién le echamos la culpa? Pienso que no es el momento de buscar responsables, simplemente a mi juicio debió existir una mejor comunicación entre la Federación de Béisbol, el cuerpo técnico y la administración.
Es cierto, las prácticas estaban atrasadas y no se podía perder tiempo. Asimismo era sabido que estaba el compromiso de la actividad religiosa. Estimo que lo más prudente era empezar las prácticas en horas de la tarde, para darle tiempo a los responsables de este acto, para dejar el área más limpia.
Por supuesto, el estadio es para el béisbol y coincido con eso, pero ya habían dos compromisos que no se podían detener; los entrenamientos y el culto. Debió buscarse un punto medio para evitar presenciar ese hecho.
Es urgente que se pelee para que el gobierno tome en serio el futuro del Estadio Nacional y dar la partida necesaria para sufragar completamente los gastos de mantenimiento del estadio. De esta forma se elude el argumento que el estadio requiere de actividades para obtener recursos económicos.
A los que nos apasiona el béisbol nos urge la tarea de hacer una campaña seria y fuerte, para lograr que las autoridades presentes y futuras no dejen que se pierda una obra que costó mucho sacrificio y dinero.
Por supuesto sin dejar de conservar el J.D.A, porque con más estadios disponibles para usar, mejores son los resultados en beneficio del béisbol. Mientras tanto y por ahora, la administración de la moderna obra debe cobrar una especie de fianza, aparte del alquiler, que podría ascender a unos mil dólares a fin de atender problemas como el de ayer.
Se trata de tener los fondos para contratar más trabajadores por ese día, a fin de dejar el estadio en buenas condiciones en menor tiempo. Don "Tato" Garrido nos comenta que los males al terreno de juegos son menores y que en pocos días todo estará bien. Espero que sea así porque me preocupé porque mucha parte del césped estaba bien maltratado.
No obstante, reconoció que les está causando problemas arrendar el estadio porque los gastos después resultan mayores. La voluntad y el deseo de hacer las cosas bien no se miden echándole la culpa a unos o a otros. Se hacen resolviendo de buena manera los problemas para que las consecuencias negativas sean menores.