Inadmisible desde todo punto de vista, lo ocurrido en el Calvin Byron durante el juego de béisbol Herrera vs Bocas del Toro.
Es cierto, los árbitros son seres humanos y como consecuencia pueden equivocarse, pero al grado de dirigir un juego en estado de embriaguez es fiel muestra de que no hay respeto por nada y por nadie.
¿Por qué tanta irreverencia contra el deporte de todos los panameños? ¡Qué pasa!.., jugadores y fanáticos generadores de violencia, árbitros desentonados con apreciaciones y, para rematar, un borracho con vestidura de árbitro y aval para el Campeonato Nacional de Béisbol Juvenil.
Insistimos, los árbitros son los ejemplos de los jóvenes en el terreno de juego. Directores y jugadores tienen sus responsabilidades, pero los colegiados deben estar en un plano superior. Son ellos las personas encargadas de la honestidad, justicia e integridad.
Un árbitro debe actuar correctamente en lo moral y ético. Cuando un árbitro viste incorrecto, con mal estado físico y mala actitud no aprecia su trabajo ni siente orgullo por ello.
No y mil veces. No se puede continuar con designaciones equivocadas de árbitros con poca o ninguna experiencia en juegos sensitivos.
La Federación no debe ignorar estos lamentables acontecimientos, hay que hacer los correctivos a tiempo para escapar de una vez por todas de este mal sueño. Hagámoslo por su Majestad el Béisbol.