Un reporte de AP y ESPN destacan que los coordinadores defensivos de la NFL parecen tener una clara prioridad este año: detener la corrida.
Luego de cinco semanas de juego, 34 veces un jugador en la NFL acarreó al menos 100 yardas en un partido.
Un número muy bajo, comparado con las 50 veces que ello ocurrió en el mismo período el año pasado.
LaDainian Tomlinson, de San Diego, considerado casi por unanimidad como el mejor corredor de la liga, lleva sólo dos partidos de 100 yardas en cinco presentaciones.
Cabe remarcar que ambos juegos fueron las únicas victorias de los Chargers en lo que va de temporada.
Mientras tanto, luego de cinco semanas, un total de 18 clubes de la NFL (56.3 por ciento) está promediando más yardas aéreas por partido este año, comparado con la campaña pasada.
"Debe ser que las defensivas están ejecutando esquemas que tienen el énfasis en detener la corrida", dice el coordinador ofensivo Bob Bratkowski, de los Cincinnati Bengals, que ostentan un registro de 4-1.
"Este año, es un poco evidente que ése es el caso", explica el coordinador defensivo de los Washington Redskins, Gregg Williams.
La defensiva de los Redskins está quinta en la NFL en yardas totales permitidas por partido (282.0).
Por tierra, en cambio, los números bajaron del 2004 al 2005 en las primeras cinco semanas: de 16, 906 yardas terrestres el año pasado, a 16, 058 yardas este año, y de 115 touchdowns por tierra en el "04 a 107 en el "05.
Semblanzas: ¿Entonces dónde está el problema?
GD: Está en que la ciudadanía y algunos sectores, que yo incluso definiría como sectores políticos, que han reaccionado en contra de la selección que en un momento político determinado hizo el Órgano Ejecutivo. Por eso digo que en estas cosas es importante serenarse y tener cuidado de no comprometer la Institucionalidad Jurídica y política del Estado. Voy más lejos. Hay sectores que han cuestionado la selección que el Ejecutivo hizo de algunos magistrados en su momento y su consecuente ratificación por la Asamblea Legislativa. Pero por ese sentimiento contrario a la decisión de los dos órganos políticos, resulta que al que se ha atacado es el Órgano Judicial. Nosotros no somos responsables de esa decisión. El Órgano Judicial no es responsable de que el Ejecutivo en un momento determinado haya seleccionado equis persona, y de que el legislativo de ese momento los haya ratificado. En última cuenta, somos los receptores de una decisión externa a nosotros. De manera que atacar al Órgano Judicial me parece un desenfoque de parte de quienes se encuentran en desacuerdo.
Semblanzas: Pero las críticas hacia el sector judicial implican otros señalamientos. El tráfico de influencias en la Corte, y hay quienes se declaran desencantados con el papel imparcial que se supone debe de asumir este organismo.
GD: Es cierto, hay críticas en esa dirección, pero esas críticas no se limitan a la Corte Suprema de Justicia, además no son recientes, se han hecho en general a los jueces en distintas instancias. Se ha hablado mucho del tráfico de influencias como una de las manifestaciones de corrupción. Estas cosas se han dicho y yo pienso que si se han repetido mucho es porque algo deben tener de ciertas. Ahora, ¿qué hacemos con el problema?. Esto requiere de un asumir de responsabilidad de todas las instancias del poder judicial y de los sujetos externos al poder judicial que son los que denuncian este problema. Si hay un juzgador que vende un fallo, eso debe ser denunciado, debe presentarse las pruebas, y permitirse abrir los procesos necesarios para poder aplicar el correctivo, sancionar a ese juzgador y si es necesario separarlo de la administración de justicia. El problema de la corrupción tiene varias partes: el que propone la corrupción, el que la ejecuta, el que compra y el que paga. Y el que apadrina. Es una combinación de gente involucrada en esto. ¿Yo qué quiero hacer durante mi período? Crear las condiciones, abrir un espacio que haga posible que las personas que son llevadas a un acto que se aparte del correcto funcionamiento de la administración de justicia, puedan denunciarlo y podamos ponerle la mano encima a ese fenómeno.
Semblanzas: Hay un clamor en la sociedad porque cesen lo que algunos llaman privilegios de los magistrados. ¿Cuál es el su enfoque sobre esto?
GD: Eso tiene varios ángulos. A nadie le gusta sentir que hay otros que ganan más que ellos. Es lógico y comprensible que en un país con dificultades como el nuestro, donde tenemos un índice de pobreza elevado, resulte de mal gusto que unos cuantos tengan ingresos superiores. Eso es típico y característico de una sociedad de clases como la nuestra. Así que yo lo entiendo. Pero qué ocurre cuando tienes una sociedad con esta disparidad y tienes un número plural de personas que tienen que cumplir cierta labor. Las características de esa labor imponen determinadas condiciones limitantes y exigentes. Para poder atender esas condiciones, el Estado se ve obligado a proveer ciertas cosas que ahora las han querido llamar privilegios y que yo las defino como componentes del ingreso que recibe el funcionario público. Eso no es potestativo ni exclusivo del sector público. También en el sector privado existen esas condiciones especiales. Usted cree que el presidente de equis banco o equis empresa tiene el mismo ingreso que tiene el cajero? O que se mueve con las mismas condiciones que el gerente de personal.
Eso significa que mi ingreso es correlativo al tipo de trabajo que yo tengo. Yo no puedo estar de acuerdo con la propaganda que dice que debemos renunciar, que ganamos demasiado, eso no es cierto si lo vemos en proporción a lo que hacemos.
Semblanzas: En estos días hemos venido percibiendo a través de los medios denuncias de personas que antes fueron condenadas por fiscales, por jueces, etc, y aprovechando los cambios que se han producido han pasado a denunciar a las autoridades que antes les habían sancionado, con una aparente complacencia de los nuevos designados ¿Es esto beneficioso para el Órgano Judicial?
GD: Eso es parte del problema. Cuando se generan este tipo de campañas y no con la intención de corregir sino para sacar provecho de otro tipo, eso crea espacios para que personas que pueden sentirse resentidas o descontentas con decisiones que se pueden haber tomado frente a ellas, se monten en esas campañas. Creo que todo el mundo tiene derecho a hacer críticas, pero las críticas deben ser responsables, positivas y uno debe analizar bien de quién y de dónde vienen las críticas para poder entender qué motivación puede haber detrás de ellas.
Semblanzas: ¿Y los expedientes archivados? ¿Cómo espera enfocar este problema?
GD: Los retrasos en las salidas de los expedientes no siempre se dan porque haya un juez que quiera retener los expedientes. Puede haber casos de esos, sí, pero no siempre es eso. Es que hay un proceso definido en la ley, que establece pasos a seguir y la posibilidad de que los abogados puedan interponer recursos, incluso de que el propio interesado pueda interponer recursos. Voy a hacer un esfuerzo por actualizar los estudios que hay en torno a los factores que intervienen en la mora judicial. Aquellos procesos que se consideran de alto perfil fueron inventariados por la Corte bajo el presidente José A, Troyano, con el objetivo de tratar de estudiar si es que puede decirse que estos proceso están aguantados por alguna razón a las que son admisibles, es decir por el mismo ritmo. Precisamente porque son procesos de alto perfil demandan más debate y más análisis. Y eso también interviene en el tiempo en que demoran en salir. Pero tenga la plena seguridad que todos van a salir, haremos un esfuerzo para que ese momento no sea demasiado distante.
Semblanzas: Una de las condiciones básicas para que los países se desarrollen es la presencia de un sector judicial fuerte, sin embargo parece existir, en el tema económico, una incoherencia entre la responsabilidad que tiene el sector judicial y su bajo nivel presupuestario.
GD: Ese es un problema muy serio. Ya lo hemos comenzado a conversar con el Ministerio de Economía y Finanzas y que vamos a tener que ir enderezando. Parte del problema es que al órgano judicial a veces se le mira como si fuera otro ministerio. Y cuando el Ejecutivo empieza a aplicar medidas de contención, sin que se de un diálogo, un debate con las autoridades del órgano judicial, se nos imponen medidas de contención sin tomar en cuenta las características específicas del servicio que brindamos a la ciudadanía, y sin tomar en cuenta algo que es para mí de mayor trascendencia: este es un poder del estado, es un órgano del estado que por lo tanto merece un tratamiento distinto. No es posible que hablemos de independencia judicial, y que por el otro lado estemos sometidos en lo económico. Hemos tenido una magnifica experiencia de trabajo con el MEF a propósito de la discusión del presupuesto de funcionamiento y de inversión del órgano judicial para el año 2006, y a propósito de la elaboración del presupuesto plurianual, hasta el año 2009.
Semblanzas: En los últimos años ha sido creciente la participación de la sociedad civil en los debates más críticos de la sociedad. ¿Cómo evalúa Graciela Dixon este papel de fiscalización que la sociedad civil?
GD: Toda participación externa al poder judicial de quienes estén interesados en conocer cómo funcionamos, en coadyuvar a mejorar la manera como funcionamos, es positiva y debe ser admitida. Ahora bien, hay grupos legítimos de la sociedad que tienen críticas. Son organizaciones que agrupan un número plural de ciudadanos de distintos sectores de la población, y que es correcto que formulen su crítica, pero yo no estoy segura que sea bueno pensar que en ellos se reduce la sociedad civil. La sociedad es mucho más amplia y más heterogénea, que aquellos que han estado hablando en su nombre, a menos que el concepto "sociedad civil" sea el término para identificar a este colectivo de organizaciones que, como he dicho, legítimamente pueden y han venido señalando críticas. Pero hay otros sectores que quizás han sido menos beligerantes a través de los medios de comunicación, y no cuentan a su disposición con un periódico, ni tienen un financiamiento permanente o estable. A mi me han llegado representantes de esos sectores que también tienen una visión respecto a los problemas que confrontamos y por eso creo que es bueno que todo el mundo pueda opinar. Asi que no creo correcto reducir la sociedad civil a un colectivo específico que tiene una agenda específica, y que tiene una actividad o beligerancia específica.
Semblanzas: Cuando Joseph Donald Dixon, llegó a Colón a principios del siglo XX, miró largamente el lugar. Llegó en un barco grande junto a otros miles de antillanos para ser uno de los constructores del canal. No venía para quedarse, sino para trabajar y luego volver a su nativa Grenada. Pero aquel medio día, bajo un sol que picaba en la piel, con sombrero y una sonrisa de dentadura blanca y perfecta, no se imaginaba ni remotamente que casi cien años después una nieta suya ocuparía la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia, de un país al que lo había empujado el destino.