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¡Qué sed!


“Hay veces que el sapo nada y otras que ni agua bebe” Chago Anguizola

Dice el volátil y teratólogo Quique D’arena que los hombres no han avanzado gran cosa en su autorespeto desde los tiempos de Hamurabi o Tutankamon; o sea, desde las llamadas primeras civilizaciones de la tierra, a la fecha. ¿Cómo fue posible que miles y miles de esclavos obedecieran sumisamente al látigo de los esbirros para construir cosas tan absurdas como una pirámide colosal sólo para enterrar a unos cuantos? Y todo por un plato de comida, y mala comida. ¿Con qué trucos los faraones y luego los reyes le metieron en los sesos a la gente que eran los escogidos divinos para gobernar? Y para gobernar mal, o si regular, despóticamente. Apoyados en el poder y en los más erróneos y chambones mecanismos de justicia, los bellacos dictaban leyes engendradas por juicios egoístas y con una sola finalidad: su beneficencia.

—Ah, tiempos terrible –le reconozco a Quique.

 

—Espera, tendrás que reconocer que hoy estamos en las mismas.

—No, ya no creemos en pajaritos preñados. Los gobernantes llegan al poder por el voto que les damos.

—Cierto, pero los impuestos que manejan no lo devuelven con lo que esperaría un ciudadano exigente.

 

—¿A qué te refieres?

—Hombre, a los servicios básicos: educación, facilidades de transporte, alimentos, agua, luz y seguridad.

—En Panamá ya se inició la gran batalla por mejorar el transporte: la construcción de un Metro.

 

—¿Y el agua, amigo? Si hay vida en este planeta es por el agua. El hombre puede vivir sin rellenos, sin tuza y sin ensanchar canales, pero sin agua muere rápidamente. ¿Por qué entonces invertimos en proyectos faraónicos de inmensos rellenos (cuyas tierras valdrán oro para algunos cuantos); en monumentales, costosísimos edificios, tan estrafalarios como innecesarios; para qué el ensanchamiento de un canal que necesitan las navieras y comerciantes del mundo, si Tito y Neco, Juancho y Lacho, Mígue, Clodomiro y Chacumbele, no tienen agua para lavarse los sobacos?

Cuesta creer que el problema del agua mantenga su invicto a la fecha; que el IDAAN haya repasado tantos directores y ninguno solucionó, y ni siquiera palió la escasez de agua para un millón de habitantes. Si no mejora la calidad cerebral de los directores, y por ende del gobierno, ¿te imaginas el problema dentro de tres años cuando seamos millón y medio?

Ah, este Quique me ha dejado la garganta seca. Soy un erial, soy Neco Páramo, Klim, ¡qué sed tengo!


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706541
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América