La entrevista concedida por Bora Milutinovic a 10 Deportivo para hablar de la selección de Panamá convulsionó ayer el ambiente futbolístico del país y al instante apareció en muchos sitios web del mundo. Bora Milutinovic acepta que “sería lindo dirigir a Panamá” decían las ediciones web de periódicos de México y Brasil tomando los dichos del serbio a Panamá América. El nombre del entrenador que llevó 5 equipos al Mundial siempre es noticia, máxime si hace una visita relámpago a un país que busca casi desesperadamente un técnico que lo acerque a la ilusión de llegar a Brasil 2014.
Pese a que tanto Bora como Ariel Alvarado negaron que se haya hablado de la posibilidad de que el serbio pueda ser el próximo entrenador de Panamá, las versiones se multiplicaron con la sola presencia del técnico en el país. Sobre todo, después de que un sector del G9, con Pedro Chaluja, vicepresidente segundo de la FEPAFUT a la cabeza, insistiera en su posición de que no es el momento apropiado para que Julio Dely Valdés asuma el control de la selección.
Es sabido que el nombre de Bora Milutinovic había sonado fuerte desde el mismo momento en que Ariel Alvarado decidió aceptar el ofrecimiento del Gobierno de Ricardo Martinelli de poner 5 millones de dólares para contratar al nuevo técnico de la selección, con la condición de que sea un nombre de prestigio internacional.
Un requisito a la medida del entrenador serbio que participó del Mundial de México 86 dirigiendo a los aztecas, Italia 90 con Costa Rica, Estados Unidos 94 otra vez con el país anfitrión, Corea-Japón en el 98 con China y por último en Alemania 2006 como técnico de Nigeria.
Una hoja de vida difícil de igualar que encaja perfectamente con el pedido del presidente de la Nación, que fue enfático a la hora de afirmar que quería “a uno de los mejores del mundo para Panamá”.
Bora, actualmente trabaja como asesor deportivo en Qatar promoviendo su candidatura para el Mundial de 2022, y si bien ayer aseguró estar muy cómodo en esa función, conversó durante más de dos horas con Ariel Alvarado con quien “casualmente” se encontró ayer por la mañana en el Sporting de San Miguelito.
La “casualidad” fue gestada por el entrenador panameño Ezequiel Fernández, amigo personal del serbio, quien en todo momento se preocupó por aclarar que era sólo una visita amistosa. Algo que sembró muchas dudas en el mundo futbolístico, sobre todo, luego de que algunos medios mexicanos aseguraran ayer que “para nadie es un secreto la discreción con la que Milutinovic maneja sus asuntos laborales, pues trata de desviar la atención de los periodistas para evitar un fuego cruzado de declaraciones que afecten alguna negociación”. Algo semejante a lo que sucedió luego de que Ariel Alvarado se apresurara en dar casi como un hecho la designación de Alfio Basile y generara una fuerte polémica en el país que acabó diluyendo la posible llegada del argentino. Amanecerá y veremos.