La programación hípica de esta semana se inició anoche con la presentación de siete competencias, y será completada entre el sábado y el domingo con otros 14 eventos.
Aunque no es lo ideal, ni mucho menos cubra las aspiraciones de los hípicos, la empresa, los dueños de caballos ni de nadie, este programa resulta más real que el que vimos la semana pasada, a pesar de que también hay muchos retiros.
Hemos escuchado de parte de un sector importante de entrenadores que una de las causas que provocan la merma en la inscripciones, los caballos fantasmas y las carreras bufas, es la inestabilidad y falta de coherencia en la manera como se prepara la tabla de distancias.
Sobre esto último, el Reglamento de Carreras es claro al señalar que la tabla de distancias debe ser programada y presentada por el Secretario de Carreras de manera trimestral.
Quienes tienen algo de noción sobre los procedimientos para entrenar caballos y programar sus campañas saben bien que esto guarda una estrecha vinculación con la manera como se organizan las distancias.
En nuestro medio se complica más el tema por las características especiales de la población caballar, en la que es evidente que ciertos caballos, debido a su calidad y estado físico, no pueden responder al rigor y las exigencias de cierto tipo de condiciones competitivas. Esa es una realidad con la cual debemos vivir.
Es obvio que, si a estas alturas no se nota ningún tipo de movilidad en la población caballar, en lo que resta del año no se registrarán cambios significativos, por lo que se requerirá de mucho ingenio y buena voluntad para rescatar lo poco bueno que queda de las competencias locales.
Es casi ofensivo seguir sometiendo el público a carreras que ni siquiera reúnen un mínimo de atracción. Los hípicos no se lo merecen.