El entrenador de la Liga de Quito, Edgardo Baurza, dejó claro en la rueda de prensa que ofreció ayer en Tokio que sus hombres no le temen a la pegada que el Pachuca mexicano derrochó el pasado sábado contra el Al Ahly africano.
Los mexicanos se desquitaron en su partido de cuartos de final de la pronta eliminación del año pasado en el Mundial de Clubes con una remontada de las que dan confianza: 4-2 en la prórroga tras ir perdiendo 2-0 al comienzo de la segunda parte.
Sin embargo, Bouza se mostró tranquilo ante la pegada de los argentinos del Pachuca, Giménez, Álvarez y Marioni.
"Enfrente tendrán al Liga de Quito", fue la frase que resume la predisposición ecuatoriana a plantarse en una final en la que probablemente esperará el Manchester United si no ocurre una catástrofe en la semifinal-trámite que enfrentará a los ingleses con el Gamba Osaka local.
El capitán ecuatoriano, Patricio Urrutia, también subrayó la confianza con la que ha llegado el Liga de Quito a Japón.
A su juicio, el Liga está en el Mundial de Clubes "por méritos propios" tras vencer en la última edición de la Copa Libertadores a otros equipos con muchos más peso histórico y más dinero.
Los del Liga aceptan el reto de "representar a Ecuador y a toda Suramérica" en el Mundial de Clubes y se lo pondrán difícil al Pachuca en la primera ocasión en la que se produce un enfrentamiento directo entre el campeón de la CONCACAF y el de la Copa Libertadores.