Antes de comenzar esta entrevista le advertimos a Gloria de Moreno de López de que se preparara porque íbamos a hablar de todo: de Aduanas, de política, del presidente y, por supuesto, del Seguro Social.
Se mueve de su pupitre con un documento en la mano en el que, nos percatamos, había cifras que hablan bien de su gestión. Cuando estamos casi listos para comenzar, nos solicita unos segundos para cuidar de dos detalles: ponerse un “pin” de la Autoridad Nacional de Aduanas y mudar una imagen de la Virgen que, habitualmente está en su escritorio, para ponerla justo de detrás del lugar desde el cual respondería a nuestras preguntas.

Así se declara lista para iniciar la conversación que comienza por desmenuzar la realidad de la ANA, en donde ya parece moverse como pez en el agua; pasa por la crisis de salud, de la que responsabiliza a viejas administraciones y termina en la política, en la que deja claro que no sigue a hombre ni a mujeres , aconseja al presidente Ricardo Martinelli para que no se deje envolver por los aduladores y descarta la posibilidad de asumir un cargo en el sector salud, si se lo ofrecen.
¿Cómo ha sido esta nueva experiencia en un área alejada de su ámbito profesional?
Para mí ha sido una experiencia, al principio, bastante dolorosa porque era un cambio completo con respecto a lo que yo estaba acostumbrada. Yo estaba acostumbrada al sistema de salud, en el que por lo general la gente te agradece por lo que haces, en el que por lo general todo el mundo es muy bueno porque el ser que está enfermo mira al médico como si fuera un dios, aunque casi siempre cuando se salvan le dan las gracias a Dios y si mueren dicen que el médico tiene la culpa. Pero poco a poco me fui dando cuenta de que el ambiente de la aduana no era tan malo como yo creía y como se había hecho pensar que era, y que aquí en la Aduana había, como en cualquier institución, gente muy buena, muy capacitada, así como hay gente incapaz que estaba aquí por puestos políticos. Entonces, la primera tarea mía fue reunirme con ellos para pedirles que se autodepuraran, que aquellos que estuvieran dispuestos a trabajar con honestidad, con transparencia y sabiendo que esta era una institución del Estado en la que las dos principales funciones eran recaudar dinero para que el presidente Ricardo Martinelli pudiese solucionar los problemas más severos, como educación, vivienda y salud; y que también tenía que ver con la seguridad del Estado, y para eso la Aduana tenía que tener presencia en todas las fronteras terrestres, así como en las marinas y en los aeropuertos.
¿En qué ha cambiado la Autoridad Nacional de Aduanas?
Si hay algo de lo que me siento orgullosa es que cuando yo salgo a la calle la gente me dice que se está haciendo una buena labor. Antes creían que en la Aduana todo el mundo era pícaro o andaba en trampa, pero no es así, la mayoría de la gente es buena, muy trabajadora y muy noble.
¿Ha incidido en quienes la adversan el hecho de no pertenecer al sector de aduanas?
Nadie esperaba que el presidente me nombrara aquí, ni yo lo esperaba y tampoco lo deseaba, porque me hubiese gustado que me pusieran al frente de una institución de salud que es lo que domino. Yo formo parte del Comité de Expertos de la OMS, sé lo que se refiere a control materno infantil, planificación familiar, educación sexual y reproductiva, así que para mí eso no era ningún problema, pero al ponerme aquí me asustó, pero al pedirme el presidente que tomara la institución porque necesitaba una persona honesta y en la que pudiera confiar, entonces yo decidí tomar el reto.
¿Se ha sentido presionada alguna vez?
Si las hay (presiones), a mí no se me han presentado. Yo ya estoy en la tercera edad, he sido diputada, directora del HST, parte del Comité de Expertos de la OPS, es decir, que he ocupado puestos muy altos y si yo dijera que en algún momento a mí se me ha ofrecido algo en la Asamblea o aquí en Aduanas, te mintiera. Las personas que ofrecen coimas y mordidas saben a quién se las ofrecen; Panamá es muy chiquito, todo el mundo sabe quién es tramposo y quién no.
¿Qué falta por hacer aquí?
Hacer entender a los funcionarios del Estado que tienen que ver con el presupuesto que esta no es una institución que se puede manejar con 25 millones de dólares. Que no es posible, que si quieren tener una aduana moderna, eficiente y con tecnología de punta y que pueda contribuir a la seguridad le den 25 o 26 millones cuando nosotros estamos pidiendo 70 millones de dólares. Hemos mejorado, gracias a donaciones y además internacionalmente hemos recibido muchos reconocimientos. Me duele que brillemos afuera, que vengan del exterior a pedirnos información, y que internamente no sea así.
Si todo está bien, ¿por qué no le mejoran el presupuesto?
Yo creo que si hago más dinero, me deben dar más; mientras más me den, más puedo trabajar. Necesito tecnología, pero no solo la tecnología hace la labor. Si no tengo al personal capacitado de qué me sirve tener portales de radiación. Tenemos que darnos cuenta de que hay un mundo de violencia y tenemos que cuidar que ese mundo no entre aquí.
¿Si se diera la oportunidad, aceptaría un cargo en salud?
Me la pone dura porque el sector salud era lo que yo quería en el año 2009, el ambiente era muy diferente al que tenemos ahora. Lamentablemente hay una crisis profunda y quiero aprovechar para decir que esta crisis no es de ahora, esto venía generándose hace tiempo. Comenzó en 1970 cuando en un momento de poca lucidez mental la persona que tenía todo el poder en el país decidió que el Seguro Social iba a atender a los beneficiarios, pero sin darle el capital semilla que se comprometió. Entonces un hospital que tenía que atender determinada cantidad de enfermos tiene ahora, como institución, que atender ambulatoriamente y de hospital a casi 2.5 millones de personas. Entonces realmente iba a entrar en crisis y para mala suerte entró ahora en el gobierno de Ricardo Martinelli y bajo la gestión de un hombre que yo considero que es muy inteligente y capaz, que es el ingeniero Guillermo Sáez Llorens. Yo creo que todos deberíamos ayudar a salvar la institución. Hay una terminología que ahora la ha impuesto la OMS y es que cuando en estos hospitales grandes se atiende en demasía, o sea, más de la población que pueden, no tiene el tiempo suficiente para cumplir y seguir con las normas de higiene y de bioseguridad, entonces, estos hospitales en este estado se llaman hospitales enfermos y son difíciles de salvar.
¿Quiere decir que el Complejo no se puede salvar?
Si se demuestra que el hospital está enfermo, si se demuestra que en la estructura de las paredes, de las puertas, de los filtros de los aires, de las ventanas, de los pisos, hay colonias de bacterias resistentes a todo tratamiento, hay que tumbar el hospital.
¿No sería eso otro problema?
Tenemos muchísimos hospitales. Acuérdese de que el ministro de Salud ha hecho un compromiso de cinco hospitales llave en mano, que se pueden utilizar mientras tanto, pero ahora mismo el gobierno está haciendo responsablemente lo que le corresponde hacer. Ha traído personal especializado del OPS, médicos infectólogos de otros países y ojalá que encuentren otra medida que no sea esa tan definitiva y tan traumática de tumbar un hospital, pero si el reconstruir el hospital, pintarlo, arreglarlo, ponerle cortinas no va decir que el hospital está sano para luego sanar enfermos, pues tendremos que llegar a la peor medida.
Si se tumba el hospital, pero siguen las mismas prácticas, ¿no volveríamos a lo mismo?
No, si las autoridades de Salud están preparadas. No hay nada para lo que se debe estar más preparado que para la salud y para la educación.
Si los hospitales no crecen con la misma velocidad que la población, ¿al cabo del tiempo se repetirá el mismo episodio?
Va a tener que llegar el gobierno que tenga la suficiente autoridad moral para explicarle a la gente que la locura que se hizo en 1970, de decirle al Seguro Social que con el mismo dinero que te pagan los asegurados atiende a la población beneficiaria, no es posible, a menos que el Estado le pague al Seguro Social o que cada una de las personas que trabajan esté dispuesta a pagar una cierta cantidad mínima de dinero mensual por su cónyuge o por cada uno de los hijos.
No me ha contestado la pregunta.
¿Aceptaría un cargo en sector salud?
“No. No aceptaría ningún otro cargo en el sector salud. Me gustaría finalizar mi gestión en la ANA como me lo encomendó el presidente de la república”.
Después de haber pasado por dos partidos, ¿se siente más cómoda en el que está ahora?
Debo decir que yo no sigo ni a hombres ni a mujeres. Al único hombre que toda mi vida seguí fue a mi padre y al único hombre que ahora sigo es mi marido. A la única mujer que siempre seguí y la seguiría siguiendo es a mi madre, de allí para allá no hay más nadie. Entonces, si esto es así yo puedo estar en el partido que sea y no me duele que me digan tránsfuga porque cuando me inscribí en cada uno de esos partidos da la casualidad que no estaban en el poder. A Martinelli lo estuve observando desde que estuvo en los gobiernos de Pérez Balladares y Mireya Moscoso y como candidato, y decidí apoyarlo sin ningún interés y siento orgullo de que ayudé a un hombre inteligente, valiente, de recursos, que se ocupa del pueblo.
Hay gente que compara el estilo del presidente Martinelli con el de Omar Torrijos
Bueno, nada más que uno vestía de militar y el otro de civil.
¿Pero es parecido?
Aunque sé que a mucha gente no le va a gustar, yo creo que las primeras ideas del general Torrijos no fueron malas, lamentablemente, y ojalá no nos ocurra con nuestro presidente, casi siempre la gente que tiene poder es rodeada de un grupo de personas que los aparta del resto de la población y entonces la persona que está en el poder cree que todo lo que está haciendo está bien y no se da cuenta de que algunas cosas que está haciendo no están bien. Eso le pasó a Torrijos y a muchos otros gobernantes. Yo espero que mi presidente no se deje encerrar por el círculo de aduladores que siempre existe para decir “todo lo que usted está haciendo, señor presidente, está bien”. Que busque gente capaz de decirle la verdad.
Como ser humano que es, el señor Martinelli no es perfecto.
¿Qué crítica le haría?
Que oiga más a las personas que le van a hablar con la verdad. No escuche a los aduladores, piense mucho, usted es un hombre muy inteligente, siga pensando como cuando era candidato. Que piense mucho más en la gente pobre porque él sí puede tratar de controlar el alto costo de la comida en Panamá.