El mariscal de campo Derek Carr confirmó su condición de nuevo líder indiscutible del ataque de los Raiders de Oakland, que vencieron por 27-20 a los Texans de Houston en el histórico partido disputado en el estadio Azteca de la Ciudad de México, con el que se cerró la Undécima Semana de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL).
Ante 76 mil 473 espectadores, que vivieron con intensidad y gran deportividad el tradicional partido de los "Lunes por la Noche", el primero en la historia de la NFL que se jugó fuera de territorio estadounidense, los Raiders, que jugaban de locales, vinieron de atrás para asegurar la victoria, la cuarta consecutiva.
La afición mexicana tuvo que esperar 11 años hasta que volvió a disfrutar de un gran espectáculo deportivo que les ofrecieron los Raiders, el equipo que está ya entre los favoritos a luchar por el Super Bowl, y los Texans que, aunque perdieron, también mostraron una gran calidad.
Ninguno de los dos equipos decepcionó a los buenos aficionados mexicanos, grandes conocedores de todo lo que sucede en el deporte de la NFL, y los Texans, que llegaban como visitantes, estuvieron a punto de dar la sorpresa.
Los Texans tuvieron la oportunidad de haber buscado el empate o el triunfo, pero una serie de seis jugadas y apenas 19 yardas consumió casi dos minutos antes de entregar el balón a los Raiders.
La victoria dejó a los Raiders al frente de la División Oeste de la AFC con marca de 8-2.
Mientras que los Texans (6-4), a pesar de la derrota, siguen de líderes en la División Sur de la AFC.