El Real Madrid visita a Olympiacos, en la cuarta jornada de la fase de grupos, con el objetivo de obtener un triunfo que prácticamente selle su pasaporte a octavos de final, ante un equipo que le puso en aprietos en el Bernabéu y que compensará sus tres bajas importantes con un ambiente infernal.
Tras una semana de luces y sombras, entremezclando la imagen arrolladora de Mestalla (1-5) con la perdedora del Sánchez Pizjuán (2-0), el Real Madrid cambia de competición, pero no de estatus. Líder en Liga y en Liga de Campeones, Grecia y el cálido ambiente del estadio del Olympiacos son la siguiente prueba.
"En Grecia les espera un infierno". Son palabras de Raúl Bravo, ex madridista que ahora milita en Olympiacos, que ha avisado a la plantilla blanca del ambiente que les recibirá en el Georgios Karaiskakis Stadium.
Al Real Madrid le costó superar en el Bernabéu al conjunto griego, en inferioridad numérica en gran parte del partido. Las paradas salvadoras de Iker Casillas y el partido de Robinho, autor de dos goles que sellaban la paz con el madridismo tras su polémica en Brasil, fueron claves para el 4-2 final.
Pero el equipo de Schuster viaja a Atenas concienciado de que le espera un encuentro diferente. Se encontrará, eso sí, con un Olympiacos con ausencias importantes. Tocado en defensa ante la lesión muscular del central internacional griego Paraskevas Antzas, que le mantendrá un mes de baja y no estará ante el Lazio.
Más la casi seguras ausencia del medio centro argentino Ledesma, que no pudo acabar el último encuentro de Liga ante el PAOK, y el sancionado Torosidis, que fue expulsado en el Bernabéu.
Ante este panorama el técnico, Takis Lemonis, saldrá a atacar.