Tal y como se podía esperar, sólo hubo un equipo motivado sobre el terreno de juego: el Alicante. Madrid, pese a jugar con los menos habituales, no demostró en los primeros 45 minutos su superioridad. La primera mitad terminó sin que el equipo de Bernd Schuster disparara a puerta ni una sola vez, mientras que el meta polaco Dudek sí que tuvo que intervenir para evitar que el Alicante se adelantara en el marcador.
Los cinco primeros minutos de partido fueron una clara evidencia de las ganas de los locales, que llegaron a disparar a puerta hasta en tres ocasiones de gol.
Schuster apostó por Drenthe como acompañante de Fernando Gago en el centro del campo y dejó sin ocupar las bandas. Pero pronto se dio cuenta de que esa disposición táctica no le estaba dando resultados y dejó a Gago solo para que Robben y Drenthe ocuparan las bandas.
El conjunto blanco dominaba pero su mordiente ofensiva era nula y su ocasión más clara fue un cabezazo de Heinze -el mejor de los de Schuster.