El récord de más puntos anotados por un equipo en un Pro Bowl –62 de la Conferencia Nacional– estuvo acompañado de una nueva marca individual: los 10 pases atrapados por el receptor abierto puertorriqueño Víctor “Salsa” Cruz.
En la paliza que le propinó el equipo de la Conferencia Nacional (NFC), 62 por 35, al de la Americana (AFC), el jugador de los New York Giants logró 10 recepciones para 96 yardas y un “touchdown”. Su decena de envíos atrapados superó la marca de nueve impuesta por Randy Moss, entonces de los Minnesota Vikings, en 2000.
En la última participación sobre el campo de los profesionales de la NFL antes del Super Bowl XLVII, que se llevará a cabo el próximo 3 de febrero, en el Mercedes-Benz Superdome de Nueva Orleans, los estelares de la NFC presentaron en su alineación a los mariscales de campo Drew Brees, de los Saints de Nueva Orleans; Manning, de los Giants, y el novato Russell Wilson, de los Seahawks de Seattle, quienes lucieron efectivos en sus pases.
El tradicional partido se volvió a disputar en Aloha Stadium, de Honolulu (Hawái), ante una asistencia de 47,134 espectadores, pero podría ser el último, dado que el comisionado de la NFL, Roger Goodell, tendrá que decidir sobre la conveniencia y validez del mismo. El poco interés que ponen los jugadores al tratarse de un partido sin ningún tipo de aliciente deportivo ha hecho que cada vez el juego de las estrellas de la NFL haya perdido también importancia para los aficionados, que desde hace años captaron el mensaje que de lo que verdaderamente se trata es de una vacaciones pagadas a jugadores que ya son millonarios.