Eva Perón, la segunda esposa del difunto ex presidente Juan Domingo Perón, fue recordada ayer por sus admiradores al cumplirse 47 años de su muerte. Distintos grupos del gobernante Partido Justicialista (peronista) organizaron ceremonias para rendirle tributo a "Evita", que murió de cáncer a los 33 años en 1952, tras una meteórica carrera que la vio iniciarse como una humilde actriz de radioteatro y la convirtió en la mujer más poderosa de la historia argentina.
Algunos de los actos se efectuarán frente a la tumba de Evita, en el cementerio de la Recoleta de esta capital.
El Partido Justicialista invitó a sus adherentes a depositar flores frente a su local céntrico, en cuya entrada se emplazó un mural de Evita, durante la jornada de ayer.
En distintas iglesias de la capital y sus suburbios se realizaron misas en su memoria.
Varios sindicatos obreros publicaron ayer avisos en la prensa, adhiriendo a los homenajes. Uno de ellos, de la Unión Obrera Metalúrgica, dijo que "hoy más que nunca nuestro compromiso con los trabajadores y el pueblo. Evita es nuestra guía permanente y su vigencia recrea nuestras esperanzas". Fanática colaboradora de su marido, Eva Perón se entregó de lleno a la labor social con los humildes, quienes llegaron a idolatrarla. Entre 1946, cuando Perón llegó al gobierno, hasta su muerte el 26 de julio de 1952, Evita fue la intermediaria entre el presidente y los llamados "descamisados", los sectores obreros y marginados que desde entonces han sido un baluarte del movimiento político peronista.
Presidió la Fundación Eva Perón, que con fondos estatales y donativos de sectores privados distribuía en todo el país ropas, alimentos, juguetes y herramientas de trabajo a los más humildes.
En vida, Eva Perón alentó un culto a su persona, siendo denominada "Abanderada de los Humildes", "Dama de la Esperanza" y otros calificativos no menos laudatorios. El Congreso la proclamó "Jefa Espiritual de la Nación".
Su muerte dio lugar a imponentes demostraciones de pesar colectivo, alentadas desde el gobierno, que decretó un duelo de dos semanas, durante las cuales se interrumpió virtualmente toda la actividad del país. Perón había ordenado construir un gigantesco mausoleo, donde se depositaría el cadáver embalsamado de su esposa, y en cuya parte superior se levantaría un gigantesco "Monumento al Descamisado". Los trabajos comenzaron pero fueron interrumpidos por el derrocamiento del régimen peronista en septiembre de 1955.
La caída de Perón coincidió con el comienzo de una larga odisea para el féretro de Evita, que el régimen militar instaurado en 1955 ocultó y luego sepultó secretamente en Italia, para evitar que se convirtiera en un centro de veneración popular.
Los restos de Evita fueron devueltos en 1971 a Juan Perón, entonces exiliado en Madrid, y repatriados cuando éste retornó al gobierno en 1973.