Han pasado 21 años y varias crisis económicas desde el último clásico. La más grave, probablemente, la de hace 12 meses. La pasada campaña, Cleveland y San Antonio firmaron la lucha por el anillo menos seguida de la Historia.
El enfrentamiento de los dos equipos más laureados de la mejor liga del mundo (16 títulos para los verdes de Massachusetts por 14 de los amarillos californianos) era una prioridad para salvar el negocio.
Cuatro estaciones más tarde, las cifras abruman: la final que se está efectuando y que registrará la mayor audiencia de todos los tiempos, unos 300 millones de telespectadores en Estados Unidos y más de 700 millones en todo el mundo.
No obstante, ésta no es la primera vez que las grandes franquicias acuden al rescate de su gremio.