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Reelección de Kwasniewski marca entierro de comunismo


La reelección del socialdemócrata Aleksander Kwasniewski como Presidente de Polonia marca el ocaso del sindicato Solidaridad como contradictoria fuerza obrera al frente de la derecha polaca y el entierro definitivo del comunismo, una vez superada la división entre sus antiguos seguidores y detractores.
El triunfo de Kwasniewski, que obtuvo este domingo un abrumador 56,1 por ciento de votos, supone, además de la confirmación de la normalidad democrática en Polonia, una humillación para sus once rivales, pero sobre todo para su antecesor en el cargo y antiguo líder del Sindicato Solidaridad, Lech Walesa, sumido prácticamente en el ridículo con menos del 1 por ciento de votos.
Dolorosa ha tenido que ser también la derrota para el actual líder de Solidaridad y jefe de la alianza gubernamental de partidos conservadores en torno al sindicato, Marian Krzaklewski, quien se vio superado incluso por el liberal independiente Andrzej Olechowski, un prestigioso economista con experiencia en organismos internacionales.
Los resultados del sondeo del Instituto de Estudios Sociales de Sopot (PBS), único autorizado por la Comisión Electoral y al que se le atribuye un margen de error inferior al 2 por ciento, señalan que Olechowski obtuvo un 18,1 por ciento de votos, Krzaklewski un 13,7 por ciento y Walesa un 0,8 por ciento, aunque ello no ha sido óbice para que este último anunciará su intención de concurrir de nuevo en las próximas presidenciales.
De los restantes candidatos, tan solo el líder del Partido Campesino Polaco, Jaroslaw Kalinowski, con un 5,6 por ciento de sufragios, y Andrzej Lepper, presidente del sindicato campesino "Autodefensa", con un 2,4 por ciento, pasaron del 1 por ciento, barrera bajo la que sumieron siete de los doce aspirantes a la Presidencia de la nación.
En una jornada de sol radiante la participación electoral alcanzó el 61,6 por ciento, tres puntos menos que hace cinco años, reducción que se atribuye no solo a la climatología, sino al hecho de que la victoria de Kwasniewski estaba cantada de antemano.
Kwasniewski, que procede de la vieja administración comunista y fue ministro de Deportes con el derrocado régimen, ha visto confirmada su política de reconciliación nacional, tras participar activamente en la reforma de la Constitución que recorta sus propios poderes y mostrar un talante tolerante y benévolo con el que se ha ganado los favores del pueblo.
Transformador de los comunistas en socialdemócratas, durante los últimos tres años ha sido capaz de hacer frente a la difícil cohabitación con el gobierno conservador del primer ministro y hombre de Solidaridad, Jerzy Buzek, quien es manejado entre bastidores, según los analistas políticos en Varsovia, por el derrotado Krzaklewski.
Sin embargo y según todas las encuestas, la situación puede cambiar radicalmente para Aleksander Kwasniewski el año próximo, para el que está prevista la celebración, probablemente en primavera, de elecciones legislativas.
Los sondeos indican que la opositora y socialdemócrata Alianza de la Izquierda Democrática (SLD), de la que Kwasniewski se siente padre, barrerá también en las urnas como su progenitor y desplazará del poder a Solidaridad, cuyo gabinete está siendo incapaz de llevar adelante las reformas necesarias para preparar el ingreso de Polonia en la Unión Europea.
Este es precisamente el reto más importante al que se enfrentará el viejo y nuevo presidente polaco, que el pasado año ya asistió al ingreso de su país en la Alianza Atlántica como primer paso para su integración en la Europa unida.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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