La Fiscalía de Guatemala reforzó la tesis del crimen político como causa del asesinato del obispo Juan Gerardi, al desvincular del hecho a la delincuencia común y evidenciar la presencia de agentes del Estado en la escena del crimen.
Tres peritos y dos testigos comparecieron ante el Tribunal Tercero de Sentencia en la cuarta jornada de debates del juicio, abierto formalmente el pasado día 23 de marzo.
El experto en dactiloscopia del Ministerio Público o Fiscalía, Alfredo Muñoz, explicó los análisis de una serie de huellas halladas en la casa parroquial de la iglesia de San Sebastián que elaboró entre el 29 de abril de 1998, tres días después del brutal crimen, y el 9 de junio del mismo año.
El especialista comparó las huellas levantadas en el citado lugar, a 300 metros de la sede oficial del Gobierno, con las de diecisiete personas sospechosas de pertenecer a un grupo de delincuentes dedicados a robar carros y asaltar bancos conocidos como la "Banda de Valle del Sol".
El fiscal especial del caso, Leopoldo Zeissig, prefirió no adelantar las conclusiones que ha extraído de la comparecencia.