El Campeonato del Mundo de Fórmula Uno de 2015, que comienza este fin de semana en Melbourne (Australia), estrenará una serie de novedades reglamentarias entre las que destacan la reducción del número de motores disponibles, el aumento del peso mínimo de los monoplazas y la inclusión de nuevas sanciones.
Los cambios reglamentarios de la nueva temporada afectan principalmente a los motores, ahora llamados unidades de potencia.
Los equipos cuyos coches están equipados con motores Ferrari y Renault, que no atinaron el año pasado con los nuevos propulsores híbridos con turbo de 1,6 litros, presionaron para tratar de mejorarlos y acercarse a los bólidos de Mercedes, que dominaron con autoridad la campaña pasada.
Un vació en la reglamentación hizo que la FIA autorizase saltarse la normativa vigente de congelación del desarrollo de los motores para permitir la introducción de una serie de cambios que les permita acercarse al poderoso constructor alemán.
Los nuevos motores tenían que ser homologados antes del 28 de febrero pasado, fecha a partir de la cual ya no podrían experimentar mejoras hasta el final de la campaña. Sin embargo, la nueva normativa ya no marca una fecha límite de homologación. Así, Ferrari y Renault, por ejemplo, tienen más tiempo para hacer cambios más allá de ese 28 de febrero.