El anuncio de una segunda vuelta entre el presidente Alberto Fujimori y el líder opositor Alejandro Toledo bajó las tensiones que mantenían conmocionado al país, aunque desde ya se vislumbra una reñida campaña electoral, incluso con advertencias sobre una "guerra sucia" por parte del gobierno.
Los resultados oficiales de los comicios del domingo divulgados la noche del miércoles sobre la casi totalidad de los sufragios, dieron a Fujimori el 49,84%, sin alcanzar el 50% más uno, que habría significado su victoria en la primera vuelta. Toledo le siguió con un 40,31.
La posibilidad de la segunda vuelta "alivia las enormes tensiones que amenazaban la paz social y la estabilidad del Perú", dijo Eduardo Stein, jefe de una misión de observadores de la Organización de Estados Americanos, OEA.
"La tremenda tensión que se había ido acumulando en los últimos tres días pudo aflojarse ek", afirmó.
La misión de la OEA manifestó una permanente preocupación por los comicios pasados, afirmando que detectó "numerosas irregularidades" y abogando por una limpieza en las elecciones, ensombrecidas por denuncias de fraude.
"Una segunda vuelta es saludable porque evita una crisis política si se anunciaba un triunfo en primera vuelta del actual mandatario", declaró Federico Salas, que postuló a la presidencia por su partido Avancemos.
Millares de simpatizantes de Toledo se volcaron a las calles apenas concluidos los comicios el domingo y a los gritos de "fraude, fraude" realizaron manifestaciones que concluyeron la noche del miércoles, cuando se conocieron los resultados que descartaron una victoria inmediata de Fujimori.
"Lo que el gobierno ha hecho ayer no es sumar votos. Ha sido una decisión política de aceptar que haya una segunda vuelta", dijo Rafael Roncagliolo, secretario general de Transparencia, una entidad privada que supervigiló los comicios.
"Alberto Fujimori debe comprometerse a debatir limpiamente con Alejandro Toledo, a abstenerse de hacer guerra sucia", escribió Mirko Lauer, articulista del opositor diario La República,
"Diarios "basura" intensificarán ataques a Toledo", advierte el diario Liberación, en referencias a pequeños diarios sensacionalistas.
"En esta segunda vuelta debe darse un componente ético", declaró Jorge Santistevan, jefe del autónomo organismo Defensor del Pueblo, que reclamó elecciones "con ética y moral, a fin de que se recupere la legitimidad y credibilidad en el proceso electoral".
La segunda vuelta entre Fujimori y Toledo, que dejaron a gran distancia a otros siete aspirantes presidenciales, está prevista para mayo o junio. El ganador debe asumir el mando el 28 de julio por un periodo de cinco años.
Fujimori, en el poder desde 1990 y que busca una tercera reelección sin precedentes, es candidato por el partido Perú 2000, y Toledo, economista educado en Estados Unidos, es postulado por el movimiento Perú Posible.