Deportes

Repercusiones de un eventual triunfo del no

Si el 23 de Octubre amaneciéramos con un resultado del triunfo del NO a la ampliación del Canal de Panamá, sin lugar a dudas, las compañías navieras, los usuarios de los servicios portuarios panameños y los inversionistas internacionales en general.. procederán fríamente a redefinir sus estrategias como usuarios del Canal y de otros servicios ofrecidos por nuestro país..


Reconociendo de antemano el derecho innegable de todos a manifestar y decidir sus preferencias individuales por la ampliación del Canal de Panamá , es nuestra responsabilidad indelegable sopesar las consecuencias de ambas posturas desde todos los ángulos posibles y si bien es cierto que no existe proyecto de tal envergadura que no involucre riesgos y que la verdad no descansa de manera absoluta en ninguna de las opciones que ofrece el referéndum, como todo en la vida, le corresponde al individuo decidir de la manera que considere mas sensata y conveniente a nuestra querida Patria, para que al momento de emitir nuestro voto a favor o en contra el próximo 22 de octubre lo hagamos con convicciones y no con prejuicios.
Esta oportunidad la aprovecho para reflexionar sobre las consecuencias mas importantes que resultarían de ganar el NO en la fecha aludida, resaltando las del ámbito internacional, al cual a través del tiempo, he dedicado gran parte de mi actividad profesional.
Como es conocido por todos, la constancia histórica de nuestra República se ha concentrado en la estrategia de hacer de nuestra posición geográfica nuestro recurso más importante para el desarrollo económico de la nación, de allí que los servicios que ofrecemos al mundo definen la personalidad internacional de Panamá. El interés que despierta nuestro país en el exterior se concentra fundamentalmente en el Centro Bancario, la Zona Libre de Colón, la tecnología de punta en las telecomunicaciones, el desarrollo portuario, el uso del dólar como moneda de curso forzoso, nuestra legislación corporativa, entre otros y, recientemente, nuestra oferta turística, la preferencia como país de retiro y de inversión inmobiliaria en áreas recreacionales del interior y de residencias de lujo en el área urbana, todo este espectro principalmente basado en nuestro mayor recurso que sin lugar a dudas es el Canal de Panamá, eslabón mas importante de la cadena de servicios que brindamos universalmente y estandarte que históricamente nos ha identificado como nación.
Al momento en que la modernización de la vía acuática es considerada impostergable por quienes la han administrado exitosamente como subalternos y desde el nuevo milenio como titulares de tan delicada responsabilidad, aunada a las necesidades de los usuarios cuyos movimientos de cargas son definidos por el comportamiento del comercio internacional, el cual indica por el aumento y la apertura de mercados, una marcada tendencia hacia un incremento sustancial y sostenible del trafico mundial de contenedores por las diferentes modalidades y rutas disponibles; no podemos ignorar que la competitividad será un factor determinante para mantener la vigencia preferencial de nuestra ruta marítima.
Si el 23 de Octubre amaneciéramos con un resultado del triunfo del NO a la ampliación del Canal de Panamá, sin lugar a dudas, las compañías navieras, los usuarios de los servicios portuarios panameños y los inversionistas internacionales en general no se preguntarán por qué los panameños se negaron a modernizar su canal , ni mucho menos a estudiar las razones que los llevaron a tomar tal decisión, ni nada que se le parezca, muy por el contrario, razonarán que en vista de que: Panamá se niega a modernizar su vía acuática, procederán fríamente a redefinir sus estrategias como usuarios del Canal y de otros servicios ofrecidos por nuestro país y explorarán las posibilidades de otras avenidas futuras para apuntalar sus actividades, que sin lugar a dudas serán bienvenidas por nuestros consabidos competidores, que si hayan actualizado sus recursos.
Por otra parte si el resultado favoreciera al SI, inmediatamente la dinámica generadora y el peso específico del propio proyecto movería y atraería otras actividades e iniciativas colaterales que fortalecerían el histórico rol protagónico internacional de Panamá que tanto ha costado construir y mantener durante diversas generaciones. La prueba superada por nuestro país en la administración soberana de nuestro propio recurso canalero nos graduó con honores como país responsable ante la comunidad internacional que nos observaba con recelo, ahora, ¿cómo le vamos a decir NO al Post-Grado que recibiríamos como nación previsora y competitiva?
Si la objeción al proyecto de ampliación es por desconfianza, sospecha de corrupción, enemistad política o cualquier otro motivo exógeno al mismo, luchemos de la forma adecuada por una Patria mejor con mejores gobernantes, por que se desarrolle una verdadera lucha anticorrupción, por que se rindan cuentas, por exigir a los que quieran ser candidatos a presidente y otros cargos de elección que expliquen centavo a centavo como obtuvieron sus fortunas y si mienten u ocultan la verdad penalizarlos ejemplarmente, porque los funcionarios de la ACP ni sus familiares o empresas puedan participar en las obras canaleras por razones de conflictos de intereses etc., es decir agarremos el sartén por el mango y aprobemos leyes duras contra la corrupción dándole seguimiento y desarrollo, a las normas internacionales ya acogidas por nuestra legislación en dicha materia, pero no nos equivoquemos pegándole al futuro de nuestros hijos creyendo erróneamente que así castigaremos a los corruptos.
El mensaje del Pueblo Panameño al mundo debe ser claro: SI queremos modernizar y ampliar el Canal a favor del comercio internacional, pero eso sí, primero para el beneficio propio de Panamá.
El autor es abogado y consultor internacional


fecha edicion
old id
250326
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América