La República Checa afronta hoy como favorito el primer partido de la eliminatoria de repesca contra Noruega, un rival que tendrá en su superioridad física y el dudoso estado del césped del estadio de Ullevaal sus mejores armas.
Los inspectores de la FIFA han autorizado que el partido se juegue allí tras realizar ayer una rigurosa inspección, a pesar de que el estado del campo no es el mejor de los posibles.
La Federación Checa presentó hace unos días una protesta formal, porque el mal tiempo y la disputa de la final de la Copa noruega el pasado domingo habían dejado el césped de Ullevaal en malas condiciones.
El regreso de Pavel Nedved, retirado de la selección tras la Eurocopa de 2004, aumenta el favoritismo de los checos, superiores técnica y colectivamente, un papel que su técnico, Karel Bruckner, ha asumido con naturalidad.