Tal vez muchos piensen que este escrito sobre los 40 años del debut profesional de Roberto Durán no tiene sentido y es algo desfasado. En lo particular, siempre resaltar la hazaña de estos ídolos criollos debe ser una labor periodística diaria.
La imagen de un “Mano de Piedra” es muy interesante, porque es aquel ídolo nacido en la humildad, que triunfa para ser símbolo duradero de un pueblo, que ve en él, el propio reflejo de sus fortalezas y debilidades.
Este escrito lo he hecho para que generaciones como la mía, conozcan el capítulo inicial de una historia que pasó a ser leyenda.
Néstor Quiñones, Ricardo Borbúa, Chon Romero, Gabriel Cordero y Rafael Torres me ayudaron a reconstruir un pasado, algo olvidado dentro de un país donde a veces a nuestros héroes se les condena a telarañas del ayer.