El apagón que sufrió el martes la tercera parte de Colombia, fue consecuencia, según el Gobierno, de los ataques contra el sector eléctrico de la guerrilla guevarista del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que pretende un diálogo de paz.
Desde mediados del año pasado, luego que el Gobierno del presidente Andrés Pastrana anunció la decisión de privatizar las estatales empresas Interconexión Eléctrica S.A (ISA, transmisora de energía), e Isagen (generadora de energía), el ELN emprendió una campaña sistemática de ataques dinamiteros contra las torres de conducción eléctrica.
Según las autoridades del sector y el Ejército, desde esa época hasta hoy (ayer), los insurgentes han derribado 350 de esas estructuras metálicas regadas por toda la quebrada geografía del país.
El ELN, la segunda guerrilla del país con unos 5.000 combatientes, históricamente ha dirigido su accionar terrorista contra la infraestructura petrolera del país para presionar su nacionalización.
Sin embargo, en los últimos meses el grupo rebelde, que ha declarado su disposición de emprender un proceso de paz con el Gobierno, similiar al que éste lleva a cabo con la principal guerrilla, las marxistas FARC, ha orientado sus acciones contra el sector eléctrico para rechazar la privatización de las empresas del sector, según justifica.
Apenas el pasado fin de semana el ELN dinamitó once torres de energía, lo que ocasionó una sobrecarga en el sistema interconectado de energía del país, ocasionado un apagón de más de siete horas que afectó a ocho de los 32 departamentos colombianos.
Por su parte, el ministro del Interior, Néstor Martínez, llamó al ELN a cesar los ataques, porque según dijo, no sólo impiden la recuperación de la maltrecha economía del país, sino que finalmente los que resultan más afectados son los colombianos, y especialmente los más pobres por los sobrecostos que tienen que pagar por el servicio.