Lo veo y no le creo, hace cuatro años nadie pensaba que viviríamos momentos de delirio dorados.
Además del propio Saladino, creo justo, muy justo, nombrar en este espacio a las personas a las que hay que agradecerles esa medalla de la cual hoy disfrutamos.
Cuando hablemos de esta presea, tendremos que agradecerle primero a Florencio Aguilar, ese excelente entrenador que formó a este gran atleta, y quien lo guió y le enseñó el secreto de saltar hacia la victoria.
Cuando nadie creía en el saltador colonense, Aguilar, en medio de la adversidad, siempre se mantuvo firme y lo preparó para ser campeón.
A la segunda persona que le debemos agradecer es al entrenador brasileño Nélio Moura por haberlo acogido, como a un hijo, en el Centro de Alto Rendimiento de Sao Paulo, Brasil, donde terminó de pulir su talento.
Habría que darle las gracias al señor Ricardo Sasso, presidente de la Federación Panameña de Atletismo (FEPAT), quien tomó la decisión clave e hizo las gestiones para mandar a Irving a Sao Paulo.
Creo que Ramón Cardoze, director de PANDEPORTES, también merece mención. Siempre estuvo atento a las necesidades del atleta, esperamos que Cardoze cumpla con su promesa de hacer pistas en las diferentes provincias.
Finalmente, hay que darle las gracias a David y a Cristina, padres del mejor del mundo.