Washington.- Jesse Helms, el senador Republicano que desde hace más de dos décadas resuena como la voz más influyente del movimiento conservador en el Congreso, anunció anoche que no se volverá a postular en las elecciones legislativas del 2002.
Helms logró espectaculares triunfos como el estrechamiento del cerco económico contra Cuba a la vez que demostró tener la pericia parlamentaria para pulverizar a numerosos nombramientos diplomáticos de políticos que contrariaban su filosofía derechista y que consideraba que no se adecuaban a la defensa de los "valores tradicionales".
Pero con el pasar del tiempo también sufrió derrotas como el colapso de su campaña para convencer a Panamá de que permitiera el estacionamiento de tropas estadounidenses en la antigua base aérea de Howard. Durante los ocho años del gobierno de Bill Clinton, el combativo senador fustigó la política del departamento de Estado, no dejando lugar a duda su insatisfacción con los negociadores estadounidenses por no haber ofrecido compensaciones económicas al gobierno panameño a cambio de continuar utilizando la base Howard. Según sus asesores, estas condiciones hubieran sido aceptadas por el entonces canciller Gabriel Lewis Galindo, sin reparar en el hecho de que la gestión se enfrentaba a una férrea oposición del Pentágono.
Helms, que cumple 80 años el 18 de octubre, fue electo senador por primera vez en 1972. En los últimos años ha sufrido varias dolencias, entre ellas cáncer de la próstata. El senador se desplaza por el Capitolio en un triciclo motorizado, además de caminar con la ayuda de un bastón ortopédico.
Su partida perjudicaría las esperanzas republicanas de reclamar el Senado en el 2003, dividido por estrecho margen. Otro senador republicano de gran veteranía, Strom Thurmond, de 98 años, dijo que no se presentará a la reelección el próximo año.
En realidad, el ocaso del pintoresco senador sureño con su lenguaje franco y florido con que lanzaba filípicas contra sus contrincantes -que abarcaban una vasta gama política desde los republicanos moderados hasta "la conspiración sino-sovietica"- se hizo sentir aun antes de febrero cuando los Demócratas inesperadamente llegaron a tener la mayoría en el Senado lo que llevó al senador Joseph Biden, demócrata de Delaware, reemplazar a Helms como presidente del comité de Relaciones Exteriores.
Hoy día también se está debilitando su política obtruccionista contra el régimen de Fidel Castro, en parte porque con el fin de la guerra fría ha quedado como "una reliquia mal engendrada y equivocada", como la caracterizó el connotado abogado William D. Rogers, un ex subsecretario de Estado para Asuntos Económicos durante el gobierno del republicano presidente Gerald Ford, en una conversación ayer con este corresponsal.
Rogers, que junto con el financista David Rockefeller encabeza un grupo de empresarios deseosos de abrir relaciones comerciales con Cuba, sostiene que es hora de que Washington comience a "normalizar" sus contactos con las autoridades de la isla aun antes de que se produzca la "transición" después de más de cuarenta años del gobierno de Fidel Castro.
En un reciente artículo publicado en The New York Times, el estadista hizo un llamado al gobierno para que interceda con el exilio cubano de Miami y ayude a "transformar la imagen de los exiliados cubanos en Estados Unidos de una amenaza a una promesa para un mejor futuro para los once millones de cubanos que permanecieron en la isla". La comunidad del exilio, señala Rogers, ofrece "una extraordinaria fuente de recursos de talentos en las artes, en política y notablemente en negocios y el empresariado comercial" que podría jugar un crítico papel en la transformación de la economía socialista de Cuba hacia una economía más proclive al libre mercado. Según Richard C. Holbrooke, ex embajador de Estados Unidos ante la ONU, el retiro de Helms tendrá "substanciales implicaciones" para la política exterior de Washington.
"Fue el defensor más asiduo y uno de los parlamentarios más hábiles en el logro de sus objetivos ideológicos", declaró Holbrooke, quien fue presionado por Helms a conseguir que la ONU acuerde a una serie de reformas estructurales y administrativas en el organismo mundial antes de desbloquear las cuotas que debía Estados Unidos cuando sumaban más de 1,000 millones de dólares.
"Es el final de una era", dijo Thomas Mann, experto en el Congreso de la prestigiosa fundación Brookings Institution, instituto de investigación no partidista de Washington. El retiro del senador, tras 30 años de servicios, fue anunciado ayer por la tarde en la televisión de su Estado de Carolina del Norte, donde comenzó su carrera de locutor.