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Retó a la muerte y acabó ganando

Nik Wallenda caminó, sobre una cuerda de acero a lo largo de la garganta del río Little Colorado, en el parque nacional indígena Navajo en Arizona, en el extremo este del Gran Cañón.


Redacción (AP) / -

Claves

  • Legado
  • Wallenda creció actuando junto con su familia y soñaba con cruzar el Gran Cañón desde que era un adolescente.
  • Tradición
  • Nik, de 34 años, es un equilibrista de séptima generación y parte de la célebre familia “Flying Wallendas”.
  • Muerte en la familia
  • El bisabuelo de Nik, Karl Wallenda, se cayó durante una actuación en Puerto Rico a los 73 años de edad y falleció.
  • Doce meses después
  • La acrobacia en el Gran Cañón se produjo un año después de que cruzase las Cataratas del Niágara.
  • Reconocimiento
  • Después de pasar las Cataratas del Niágara, Nik, obtuvo un séptimo récord mundial de Guinness.
  • Pasos
  • Wallenda caminó lentamente murmurando oraciones a Jesús casi constantemente.

El acróbata y aventurero estadounidense Nik Wallenda rompió un récord mundial al caminar sobre un cable de acero a lo largo de una garganta al este del Gran Cañón, a 460 metros de altura y sin arnés ni red de protección.

“Mis brazos están cansados”, dijo el hombre de 34 años al tocar tierra, casi 23 minutos después de empezar con la hazaña. Televidentes de 219 países estuvieron en vilo, ya que el canal Discovery transmitió en vivo; además, el tema se convirtió en el más comentado en redes sociales.

La cuerda de acero, de cinco centímetros de diámetro y 426 metros de longitud, se extendió a lo largo de la garganta del río Little Colorado, en el parque nacional indígena Navajo en Arizona (suroeste de Estados Unidos), en el extremo este del Gran Cañón.

“Tal vez es cierto que no hay que mirar abajo”, agregó Wallenda, quien se permitió trotar sobre la cuerda en los metros finales.

 

“Fue estresante, esos vientos eran tan impredecibles”, dijo a los reporteros luego de haberse enfrentado a ráfagas de cerca de 70 kilómetros por hora.

Paso a paso. El equilibrista, lleno de cámaras y micrófonos, se enfrentó a fuertes vientos. Incluso, los televidentes escucharon los sonidos de los golpes del viento y vieron la forma en que las ráfagas sacudían su camiseta azul.

“Jesús, gracias Jesús, gracias Señor ayúdame a relajarme, Señor, gracias padre; Dios, eres tan bueno; cuánto te amo, Jesús”, se escuchaba a Wallenda repetir, en una continua oración, mientras avanzaba lentamente desafiando a la altura y el vértigo.

A medio camino, Wallenda pareció perder el equilibrio y se acuclilló para recuperarse. Agradeciendo a Dios, reemprendió la caminata unos segundos después.

A diferencia del año pasado, cuando rompió su séptimo récord mundial al caminar las cataratas del Niágara sobre una cuerda, esta vez, Wallenda no llevaba un arnés ni ninguna malla de protección que pudiera protegerlo de una caída.

“Tienes 16 minutos sobre la cuerda, vas bien”, le dijo, desde tierra firme, su entrenador, quien vigilaba atentamente cada paso que daba Wallenda.

“No tienes que decirme cuánto tiempo llevo en la cuerda”, replicó Wallenda, miembro de séptima generación de la célebre familia circense Flying Wallendas.

“Gracias Señor, gracias canal Discovery por creer en mí”, dijo cuando ya había cumplido tres cuartos del trayecto.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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