El juez Juan Guzmán Tapia, a cargo del proceso contra el general Augusto Pinochet, retrasó por 30 días el fichaje a que debe ser sometido el ex dictador chileno, informaron ayer fuentes de la Corte de Apelaciones de Santiago.
Guzmán Tapia tomó la decisión luego de reunirse con los médicos personales de Pinochet, Sergio Ferrer y Henry Oliví, quienes le manifestaron la "inconveniencia" de efectuar ahora la filiación del acusado, de 85 años, debido al deterioro de salud mental y un reciente accidente vascular.
Ferror advirtió que, al ser sometido a esta presión, Pinochet podría sufrir "un nuevo accidente vascular, cuyas proyecciones no podemos medir".
Pinochet, que hace tres semanas logró la libertad provisional luego de 42 días de arresto, debía ser fichado esta semana con sus huellas digitales y su fotografía de frente y de perfil, como parte del proceso que enfrenta por los 75 homicidios y secuestros de la "Caravana de la Muerte".
Cuando la Corte de Apelaciones de Santiago ratificó su libertad provisional, el pasado 14 de marzo, ordenó que se cumpliera el procedimiento, aunque no estableció una fecha precisa.
El juez Guzmán Tapia, por su parte, rechazó el 23 de marzo una petición de la defensa, para aplazar el fichaje en 90 días.
Tras su nueva decisión, que en parte acogió las "razones de salud" de la defensa, los abogados que impulsan el juicio a Pinochet anunciaron que insistirán en que el fichaje se realice a la brevedad.
"El juez está desatendiendo una orden perentoria de la Corte de Apelaciones", advirtió el abogado Eduardo Contreras.
"Nos parece increíble que se haya procedido sobre la base de la opinión de médicos personales de Pinochet. ¿Por qué no se escuchó a los peritos de la contraparte, de los querellantes?", agregó el jurista.
Partidarios de Pinochet no ocultaron sus temores frente a la "humillación" de este trámite judicial para quien gobernó el país con mano de hierro entre 1973 y 1990.
"El juicio ya ha sido humillante, persecutorio e injusto", afirmó hace dos semanas el general retirado Guillermo Garín, uno de los más estrechos colaboradorres de Pinochet, que consideró "vejatoria" la filiación del ex dictador.
El comandante en jefe del Ejército, general Ricardo Izurieta, pidió por su parte el miércoles pasado que "dejen tranquilo" a Pinochet, de cuyas manos recibió el mando militar en marzo de 1998.
"Nosotros siempre estamos preocupados para que el general Pinochet esté tranquilo, pasando sus últimos años de vida como se merece, en forma digna", insistió Izurieta.
Pinochet quedó bajo arresto en su finca de la costa central de Chile el pasado 31 de enero, dos días después que el juez Guzmán Tapia abrió un proceso formal en su contra por los crímenes de la "Caravana de la Muerte" que recorrió el país en octubre de 1973, al mes siguiente del golpe que lo instaló en el poder por 17 años.