Más allá de la imagen usual de un Irving Saladino haciendo explotar fosas de arenas por todo el mundo con sus brincos, hay un colonense que ríe y que disfruta de celebrar sus victorias con la gente.
Este hijo de Colón, y también del salto, goza de la simpatía de la gente, quien no duda en aplaudirlo efusivamente.
Saladino es un ídolo de humildad, y eso lo hace grande, querido por las masas dentro y fuera del país.
Su figura, su apellido y el deporte que practica, son de las imágenes más populares que están fijadas en lo profundo de este nuevo espíritu de panameñidad.
Detrás de sus grandes logros, hay retratos desconocidos que ayudaron a fomentar y sostener esa dorada fuerza de triunfador.