Frente a más de 70 mil espectadores reunidos en el Coliseo Romano un gladiador ‘blaugrana’, originario de Rosario, Argentina, conquistó Roma -fundada por los gemelos Rómulo y Remo-, con un recital de talento y brillantez. Su nombre: Lionel Messi.
Leo, como es conocido por la afición ‘catalana’, venció en el duelo al portugués Cristiano Ronaldo, quien llegaba a Roma como el ‘Rey de Reyes’; sin embargo, tuvo que rendirse a los pies de ‘La Pulga Mágica’.
“Messi, Messi, Messi”... gritaron miles de ‘hinchas’ del Barça. Argentina se paralizó. Cada uno de los 43 pases perfectos que realizó Leo, de los 51 que intentó, fueron sólo un poco de la magia que éste lleva en la sangre y dentro de su pierna zurda.
Lionel llegó a los 13 años a Barcelona, y no de la mejor forma, pues tenía una enfermedad que impedía su crecimiento; pero pese a todo, fue subiendo de categoría hasta llegar al primer equipo, y ahora es una figura, y no cualquier figura, sino, una de las mejores, de las que marcan diferencias, esas que dejan huellas en los corazones, como lo hizo ayer en Roma, la ‘Ciudad Eterna’.
Messi vs. Cristiano era la tónica perfecta de la final de ayer. Pero no fue así. Lionel fue el que bailó, gozó, goleó y hasta lloró... y al final celebró la gran consecución del ‘Triplete culé’. Hoy celebra el mundo, ¡qué viva el buen fútbol!
Todo el mundo del fútbol recordará el día de ayer. Messi brilló y además demostró que es el ‘Rey de Roma’; al argentino no le importó que esta ciudad mítica fuera testigo de su gloria, es más, gracias a ella se inspiró más y fue de menos a más.
No quedan dudas. Cuando se hable de quién es el mejor jugador del mundo en estos momentos se hablará de un argentino que lleva el ‘10’, de Leo Messi, del llamado ‘Messias’, quien vino a salvar el mundo del fútbol vacío, ultra defensivo, conservador y resultadista. Ayer se abrió una grieta entre el fútbol espectáculo y el antifútbol (ese que se hace a patadas).