El 3 de abril de 1976, Rigoberto Riasco se convirtió en el primer boxeador en ceñirse la corona de las 122 libras, peso supergallo, división que había sido creada recientemente por el Consejo Mundial de Boxeo.
Obtuvo el cetro al derrotar al africano nacionalizado japonés Waringe Nakayama. Luego en un polémico fallo fue despojado del cetro por el koreano Donkyun Yum el 31 de julio de ese mismo año.
Rigoberto Riasco no se ha retirado de los ensogados y de alguna manera se mantiene ligado a la actividad del boxeo, como entrenador de las nuevas generaciones de este difícil oficio.
Le ha tocado entrenar a boxeadores como Evangelio Pérez, Carlos "Púas" Murillo y actualmente al campeón FEDELATIN de las 135 libras, Miguel Callist.
Como boxeador de la "vieja guardia" su filosofía boxística es la disciplina que deben tener los boxeadores a su cargo en los entrenamientos.
"Con Rigo, orden y disciplina", es su lema para mantener al tanto a los púgiles bajo su tutela. Religiosamente su templo y segunda casa es el desvencijado gimnasio de Curundú, donde se le ve, cronómetro en mano, marcando el tiempo de ejercicio de los pupilos bajo su mando.