El holandés Arjen Robben, jugador del Bayern Múnich, que el sábado disputará ante el Inter de Milán la final de la Liga de Campeones en el Estadio Santiago Bernabéu, de donde partió esta temporada a Baviera procedente del Real Madrid, aseguró que "este partido no es para demostrar nada a nadie, es para ganar el título".
"Eso es lo más importante. Si yo hago un partido horrible y ganamos, al final será todo bueno", afirmó en una entrevista a la web de la UEFA, en la que reconoce que esta temporada está entre uno de sus "mejores años".