Un impecable cabezazo de Roberto Solado al principio de la segunda parte dio ayer la victoria al Valencia en un encuentro intenso, en el que el equipo local fue ligeramente superior a su rival en el primer tiempo, pero que estuvo completamente controlado por el Atlético, tras el gol.
El Valencia basó su victoria en la eficacia y en la capacidad de sufrimiento. El Atlético no destacó en el primer período y solo buscó un empate, que quizá mereció, cuando perdía el partido.
Hubo un antes y un después del gol de Soldado, ya que del equilibrio previo al tanto, se pasó a un control territorial del conjunto madrileño que no encontró el camino del gol ante una defensa valencianista que se mostró sólida.
La primera parte estuvo muy nivelada, con una media hora inicial jugada a un buen ritmo por ambos equipos. El Atlético fue mejor de salida, pero el Valencia neutralizó pronto esa superioridad.
La segunda parte dio comienzo con el 1-0 marcado por Soldado en un perfecto cabezazo a centro de Miguel, el jugador amnistiado por Unai Emery. El gol abrió las puertas a un partido diferente.
Los cambios así lo indicaron con la entrada de Alba por Piatti y de Topal por Tino Costa en el Valencia y de Arda y Diego por Adrián y Tiago en el Atlético. Unos buscaban defender y otros el empate.
El equipo madrileño, poco a poco, se adueñó del partido. El Valencia había dejado de llegar con frecuencia a la meta del rival y cada vez se mostraba más agazapado en su parcela.