La figura, el ex ala-pívot, Dennis Rodman, vivió una jornada muy especial al mostrar el lado más humano y sentimental durante el acto de introducción como nuevo miembro del Salón de la Fama del Baloncesto, para entrar a formar parte de las grandes leyendas del deporte de la canasta.
Junto a Rodman, otros nueve miembros más, entre los que se encontraban figuras como Chris Mullin, el ocho veces campeón de la NBA, Tom "Satch" Sanders, Artis Gilmore y el lituano Arvydas Sabonis, también vivieron su gran noche de la consagración.
Rodman, que fue el último en dar su discurso, volvió a sorprender, pero esta vez no porque protagonizase algunas de su excentricidades, sino todo lo contrario, por mostrar el lado más humano y sentimental de una persona que sufrió desde que era niño.
El exjugador de los Pistons de Detroit, su primer equipo como profesional con el que ganó dos títulos de liga, estuvo agradecido a sus entrenadores y pidió perdón a su familia por los defectos.
Rodman, que durante el discurso tuvo que parar de hablar para que la emoción no lo traicionara, dijo que lamentaba no ser un mejor padre, y elogió a sus entrenadores por haber sido un padre para él, después de que el suyo lo abandonara cuando era apenas un niño (nunca tuvo una relación con su padre).
El ganador de cinco anillos de campeón de la NBA, que utilizó dos trajes para el evento, dijo que su apariencia era todo un elemento de "ilusión", que le gustaba porque es una persona divertida y un poco loca.