La confirmación que el deporte profesional es un gran negocio, que se mueve sólo por los impulsos del interés económico, quedó confirmado cuando el campocorto dominicano Alex Rodríguez pasó de ser "transferible" a nuevo capitán de los Vigilantes de Texas.
Rodríguez, que hizo todo lo posible y lo imposible junto con su agente, lo mismo que los Vigilantes, para conseguir ser traspasado a los Medias Rojas de Boston, el sindicato fue el que estropeó la operación, ahora dijo que estaba listo para permanecer en Dallas y por "mucho tiempo".
El pelotero dominicano, que había regresado de un viaje por el Viejo Continente, asistió en Nueva York a la cena anual de gala de la Asociación Americana de Periodistas de Béisbol para recibir el premio de Jugador Más Valioso (MVP) de la Liga Americana.
Pero antes de sentarse a la mesa, vestido con un impecable traje de gala, Rodríguez se reunió durante cinco horas en la habitación de un hotel neoyorquino con el dueño de los Vigilantes, Tom Hicks; el gerente general, John Hart, y el manejador Buck Showalter. Después los protagonistas dieron una rueda de prensa para decir que todo estaba en orden, que el intento del traspaso formaba cosa del pasado.
La francesa, que debe jugar a las 11 de la mañana del martes en la cancha central contra la colombiana Fabiola Zuluaga, efectuará una prueba este lunes, y de no sentirse bien decidirá no jugar para no comprometer la temporada entera.