Arrepentimiento, ninguno; rencor contra su ex equipo en Venezuela, tampoco. Rolando “Roli” Escobar, ya desvinculado del Caracas F.C., no tiene nada claro. Junto a su familia, el medio de creación está a la espera de que su representante, Felipe Posso, lo resuelva.
“Tengo varias opciones, hay algunos clubes interesados, pero aún no hay nada en concreto, por lo que no puedo mencionarle nombres”, dijo.
De todas formas, Escobar, conocido como “El Talentoso”, se mantiene entrenando, y lo hace junto a los jugadores del Tauro F.C., su ex equipo en la Liga Panameña de Fútbol (LPF).
¿Jugará en la LPF? Posiblemente, de no llegar a concretarse ningún acuerdo con clubes del extranjero, “Roli” indicó que no tendría problemas en jugar con el Tauro el actual Torneo Apertura de la LPF.
“Para no perder ritmo, me preparo con Tauro, donde siempre me han tratado muy bien, y cómo no, yo jugaría en la LPF, si no me sale nada afuera”, señaló.
“Recordemos que la ‘sele’ está parada y pasará algún tiempo antes de que haya una nueva convocatoria”, manifestó.
Sobre la nueva LPF, expresó que empresarios, dirigentes y jugadores deben poner su granito de arena para profesionalizar la liga por completo.
“Debe haber, creo que un cambio de actitud de todos, y de los mismos jugadores, que debemos comportarnos como tales (profesionales)”.
¿Salió mal del Caracas? Escobar explicó que a mediados de este año acababa su contrato con el Caracas F.C., equipo del que -dijo- está agradecido, y del cual guarda gratos recuerdos.
“Yo siento que hice un buen papel, salí campeón con el equipo”.
En su momento, se habló que supuestas diferencias con el DT del Caracas, Noel Sanvicente, era la causa por la que el mediocampista panameño no veía muchos minutos en la liga venezolana y la Copa Libertadores, pero el “creativo” dice que “todo quedó bien con el ‘profe’”.
“Estoy contento, en la parte personal, con lo que hice. No le tengo rencor a nadie, todo acabó bien allá en Venezuela, simplemente se acabó el contrato”, finalizó Escobar, quien, por estos días, se ha dedicado a disfrutar de la familia, siempre a la espera del “telefonazo” que le dé la buena nueva.