Roma, que entrena Luciao Spalletti, se llevó ayer de Lisboa un empate que no mereció, gracias a un juego de especulación de típica escuela italiana que le valió para mantener su segundo lugar en el Grupo F.
Los italianos dieron en el Estadio José Alvalade una lección magistral de cómo economizar esfuerzos y sacar algo positivo de un juego mediocre y sin aspiraciones que se benefició del gol en propia meta del central portugués Polga, cuando sólo faltaba un minuto para los 90 reglamentarios.
Cassetti con un gran gol, no exento de suerte, y el desgraciado episodio de Polga truncaron una excelente exhibición de los jugadores que entrena Paulo Bento, muy superiores durante todo el partido a los italianos, pero carentes de la suerte que a veces se necesita para ser un gran equipo.