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Ronaldo es humano

El portugués Cristiano Ronaldo hechiza a la fanaticada madrileña y al público madridista.


Su atuendo es exótico, aun para Europa. Tiene un traje marrón de gamuza que no combina. Eso no le importa en lo absoluto. Sabe que de cualquier forma las chicas correrán a tomarse una foto con él y en las imágenes saldrá como un Armani.

Estamos en la gala del Diario AS., Cristiano Ronaldo se baja del auto, camina por la alfombra roja y de inmediato se arma la locura mediática, inclusive, dentro de un grupo selecto de invitados. Antes pasó David Bisbal e Iker Casillas, pero nadie como él.

Sus dos guardaespaldas están presente. Pero Ronaldo los aparta para iniciar su arte, el de tomarse fotos, dejar que los fanáticos se acerquen, habla con ellos, se adueña de los flashes, pero no es un creído como se piensa, es amable con todos.

 

Lo apuran, saben que se quedaría más tiempo con el público. Cada metro que camina son más fotos entre los seguidores y hasta aquellos que decían les daba igual verlo, entonces corrían como detrás de un imán para hacerse una foto. Al paso Ronaldo entra al camerino.

Premios y sonrisas

Luego en la gala recibe un premio, sufre durante un acto de magia que careció de gracia, donde tuvo que dar hasta vueltecitas y el mago quería vaciar una botella de agua sobre él. Otra estrella se hubiera molestado. Ronaldo sonreía y saludaba a todos, incluyendo al presidente Florentino Pérez, quien orgulloso, miraba el buen discurso que dio el portugués.

 

Termina el "show". Nuevamente se lo llevan al camerino. Pero baja al coctel. Lo seguimos todo el trayecto para ver su comportamiento y compartirlo con los caros lectores.

Ronaldo saluda a todos los que puede. Se vuelve a armar el lío de las fotos. No importa, mujeres u hombres. Los fanáticos le reclaman, él sonríe como si cada foto fuese la primera de su vida.

Le sale natural. Lo observamos muy bien, no proyecta un solo instante aires de hipocresía. Todo esto le gusta, se le nota. Baja las escaleras y siguen los fanes. Lo siguen hasta la puerta de la salida del palacete y la seguridad por fin lo deja libre.

 

No se cansa

Pero, sorpresivamente, afuera había fanáticos que tenían más de dos horas esperando (no tenían invitación), había una valla separándolos. El auto estaba con las puertas abiertas. Ya no había periodistas, pues se daba por hecho su adiós.

Sin embargo, el portugués no se sube al auto. No quiere. Prefiere cruzarse donde están los madridistas. Es él con ellos. Lo disfruta, ellos no lo pensaron, lo retienen más tiempo que los VIPS, a Ronaldo le da igual, le gusta….


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500804
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América