El astro brasileño Ronaldo regresó ayer sábado desde Brasil y logró salir del aeropuerto sin que le vieran un centenar de aficionados que le esperaban para pedirle que pida perdón por decir que quería dejar el Inter de Milán.
"Ronaldo, ahora nos tienes que decir que lo sientes", decía una pancarta del grupo en el aeropuerto de Malpensa, en las afueras de Milán.
Pero Ronaldo, a su regreso del partido internacional contra Paraguay en el que jugó solo 33 minutos en un encuentro que significó la primera derrota de Brasil (1-0) tras su pentacampeonato mundial, se mantuvo reservado y evitó el encuentro con los "tifosi" del Inter.
"Si quiere seguir seguir siendo nuestro héroe, tiene que decirnos que lo siente a todos nosotros", dijo un aficionado que se había pasado un buen rato para tratar de verle y que había mostrado algo de cariño para el delantero de 25 años.
El dos veces ganador del trofeo al Mejor Jugador del Mundo tiene un futuro incierto tras las conversaciones fracasadas entre su club y el Real Madrid español sobre una posible transferencia al club campeón de Europa.
Tras salir del aeropuerto en el coche del presidente del Inter Massimo Moratti, se detuvo brevemente en el lugar de entrenamiento del equipo en Appiano Gentile, donde habló brevemente con él, antes de salir del recinto, igualmente esquivando a los periodistas, e irse a su casa de Milán. "El viaje fue muy largo y fatigoso", dijo un funcionario del club, según la prensa.
En un comunicado, el Inter dijo que Ronaldo y Moratti habían hablado del programa deportivo de los próximos días, particularmente el partido de fase clasificatoria de la Liga de Campeones, contra el Sporting de Lisboa.