Pese a las grandes ovaciones en la Serie Mundial y los gritos de "Pete! Pete!"", en Cooperstown, la expulsión de Pete Rose del béisbol sigue vigente. Sin embargo, el tiempo (ya han pasado 13 años) pudo haber logrado que Bud Selig siquiera cambie de opinión en cuanto a hablar con Rose en torno a poner fin a la expulsión de por vida del rey de los imparables del béisbol.
Las negociaciones entre Rose y el comisionado ya llevan más de un año, de acuerdo con un funcionario del béisbol de alto nivel. Esas negociaciones, que se mantuvieron en secreto hasta esta semana, se volvieron un asunto público después de un encuentro entre Rose y Selig el mes pasado en Milwaukee.
Varios funcionarios del béisbol, que hablaron bajo condición de permanecer anónimos, indicaron que ambas partes parecían encaminadas a trabajar un acuerdo en las últimas semanas, aunque aún no se ha alcanzado ningún acuerdo para poner fin a la expulsión, en la que Rose estuvo de acuerdo en agosto de 1989 cuando se investigaban sus apuestas deportivas.
Selig desea que Rose reconozca haber apostado en partidos de béisbol como parte de cualquier acuerdo, y otros han presionado a Rose para que reconozca estas apuestas, como los miembros del Salón de la Fama Joe Morgan y Mike Schmidt.
Selig se opone desde hace mucho tiempo a poner fin a la expulsión, pero autorizó el inicio de las negociaciones aproximadamente al comienzo de la Serie Mundial del 2001,indicó el funcionario del béisbol. Al preguntarle qué fue lo que provocó ese cambio de opinión, el funcionario indicó que sólo fue el paso del tiempo"".
Eliminar su expulsión permitiría que Rose pudiera ingresar al Salón de la Fama, y esa sola posibilidad enfureció a otro miembro del Salón de la Fama, Bob Feller, quien se ha mostrado abiertamente opuesto a poner fin a la expulsión. Es un golpe publicitario de él y de su gente. Estoy harto de hablar de ello, estoy cansado"", señaló el miércoles Feller. Feller está dentro de un grupo de peloteros integrantes del Salón de la Fama que amenazaron con abandonar la ceremonia de Cooperstown en el 2000.
Rose puede contar con la bendición de Selig
El mayor bateador de imparables en la historia de las mayores trata de llegar a un acuerdo con las mayores.