Las imágenes hablan por sí solas. Ningún miembro de la selección de Panamá pudo disimular o esconder su tristeza y decepción tras vivir el viernes la más amarga de las noches en el estadio Rommel Fernández, tras empatar 0-0 ante Jamaica, en la acción de la Hexagonal final de la Concacaf.
Y es que con este resultado, el combinado istmeño vio cómo su sueño de llegar a Brasil 2014 se disipa. Ahora, el conjunto dirigido por Julio César Dely Valdés está obligado a cerrar la eliminatoria mundialista de manera perfecta para aspirar a conseguir un boleto a la gran cita futbolística o por lo menos a la repesca.

Para Panamá fue una noche sin celebración, pero con mucha amargura, que terminó con abucheo incluido por parte de la Marea Roja, que se sintió traicionada por su onceno.
La frustración por no conseguir el resultado deseado fue evidente. Ahora toca recomponer y cambiar la situación consiguiendo el martes, como visitante, un triunfo frente a una Honduras que llega inspirada a este duelo, luego de derrotar a domicilio a México (2-1).



