El español Rafael Nadal cedió por primera vez un set este año en el Abierto de Australia, pero venció al alemán Philipp Kohlschreiber, 26 del mundo, por 6-4, 6-2, 2-6 y 7-5, para alcanzar los octavos de final.
Sin salir de la Rod Laver Arena desde que comenzó el torneo, el defensor del título lleva anotadas ya tres victorias con un solo parcial en el camino.
Lo ideal para él y lo que buscan todos es llegar lo mejor posible físicamente a los cuartos de final, pero ayer el gran tenis desplegado por su rival le impidió seguir imbatido.
Ante Kohlschreiber significó además el partido 500 de su carrera, sembrada con 408 triunfos, y para obtenerla necesitó tres horas y 30 minutos. La confianza de sus cuatro triunfos anteriores sobre el germano, a quien ya derrotó también en Melbourne en 2007, ayudó al de Manacor que se mostró muy superior en los dos primeros sets, pero que se vio sorprendido por el gran despliegue ofensivo de su rival al acabar el segundo.
En Melbourne, Kohlschreiber tiene buenos recuerdos. Hace dos años, elimino al estadounidense Andy Roddick en tercera ronda, con 32 saques directos, y este año se había convertido en el verdugo de dos zurdos, Horacio Zeballos y Wayne Odesnik.