Los aplausos se escuchan desde lejos. Aquellos que conocen el motivo de la aclamación buscan el mejor ángulo y preparan su cámara, los que no, esperan con cierta incertidumbre saber qué sucede.
De pronto tienen al frente la respuesta a su interrogante, se trata de la tabla gimnástica del Instituto Carmen Conte Lombardo, la misma que desde hace 23 años acapara la atención de quienes observan los desfiles en Churuquita Chiquita, Penonomé, y diferentes pueblos del interior.

Andrés Jaramillo, profesor jubilado de Educación Física, es el arquitecto de esta obra. Hace más de dos décadas (en 1992) y motivado por su esposa, tuvo la idea de entrenar a sus alumnos y hacer así que su sueño se convirtiera en realidad.
"La idea la tenía desde hace rato, pero no me decidía porque los muchachos estaban un poco recelosos. Pero los convencí, les dije que ellos podían hacerlo, así como lo hacían los demás", comentó Jaramillo.

Este grupo de valientes jóvenes, además de rendirle honor a la Patria al ritmo de Marcha a Panamá, exhiben a lo largo de la ruta sus destrezas físicas con llamativas e imponentes pirámides.
Los ejercicios que realizan no son fáciles, por ello no es de extrañar que entre el público se escuchen gritos de nerviosismo por temor a que algún muchacho termine en el suelo.

Pero entre ellos no hay temor, hay pasión y ansiedad por mostrarles a los espectadores el resultado de más de cuatro meses de prácticas.
Por ahora las lesiones han sido pequeñas, a pesar del riesgo que conlleva esta actividad.

"Es muy importante conversar con los padres al inicio y explicarles de que se trata esto porque es un riesgo, es delicado y no es fácil practicarlo. Por ahora, gracias a Dios, los accidentes han sido pequeños, una que otra caída y torceduras de tobillo", explicó Jaramillo.
En su génesis solo las chicas, con sus llamativas borlas, formaban parte de la tabla gimnástica, no obstante, desde hace 10 años se incorporó a los varones, la base principal de estos "edificios" humanos.
"Se decidió que los muchachos entraran como parte de la integración educativa, además de que son la fuerza de la tabla gimnástica", añadió Jaramillo.
Las pirámides que realizan no son producto del azar, son fruto de la creatividad de sus miembros y de la adaptación de modelos foráneos.
"Hay ideas y creatividad, aunque algunas las sacamos de internet y las adaptamos a nuestras condiciones. Armar una pirámide lleva su tiempo", destacó Jaramillo, mientras recuerda con emoción aquellos años en los que la cuestión era más complicada, no había ni siquiera uniformes formales y los pompones se elaboraban con sacos de alimentos para animales.
Aunque la situación ahora ha cambiado y los estudiantes pueden lucir hermosos uniformes, lo que no ha variado y tal vez nunca lo haga, es la satisfacción que invade el corazón de los muchachos cuando en cada desfile cosechan cientos de aplausos.
Jaramillo, por su parte, reafirma cada año su vocación y su amor por la tabla gimnástica, un legado que quiere que siga vivo a través de los años. Para él es un privilegio dirigir a estos chicos, y para el colegio que ha servido de inspiración a otras escuelas es un honor contar con sus servicios, no en vano la tabla gimnástica lleva por nombre Profesor Andrés Jaramillo.
Datos
1992- año en que desfiló la primera tabla gimnástica de este prestigioso colegio.
- estudiantes, de edades entre 13 y 17 años, forman parte de la tabla gimnástica.