Salustio ganó con autoridad el clásico Asamblea Nacional y dejó claro que es el mejor caballo de hándicap que compite en el Hipódromo Presidente Remón y que es un sólido candidato al premio al Caballo del Año, entre otros aspectos.
Su triunfo dejó como si se tratara de un espejismo los 22 largos y tres cuartos por los que fue vencido hace un par de meses y con ello se confirmó aquella máxima de que ninguna carrera se parece a otra.
American Pharoah, el brillante ganador de la triple corona estadounidense de este año, falló dos carreras después ante un caballo al que estaba cansado de ganarle. Porque así es la hípica, así es el deporte; todos tienen días malos y, en contravía, están los que tiene, excepcionalmente, días buenos. ¡Pare de contar!
Pero saquemos lo positivo de todo esto. El deporte -y la hípica no es la excepción- se nutre de las grandes rivalidades. Si no hay choque, no hay gracia.
Es por eso que todo el ambiente que se dio previo al clásico Asamblea Nacional, incluidos los comentarios de los hípicos y los pronósticos de propios y extraños, forman parte de esa savia necesaria para que se mantenga encendida la pasión por este espectáculo.
Alguien, con buen sentido de la oportunidad, decidió dejar el clásico para el cierre de la jornada (última carrera). Qué buena idea. No costó ni un real más a la administración del hipódromo, y aunque no sabemos a ciencia cierta si tuvo alguna incidencia en la cantidad de gente que vio la carrera en el hipódromo o en el comportamiento de las apuestas, el intento es plausible.
Ahora, volvamos a la competencia.
Salustio tuvo una carrera a su medida. Es decir, que en esta oportunidad pudo correr como regularmente lo hace: muy cerca del paso de carrera, con mucho en reserva, acelerar el ritmo a la hora buena y, sencillamente, correr cuando llega el momento de la verdad.
Su acoplamiento con Luis Arango es simplemente perfecto. Este lo conoce al dedillo, al tal punto que no tiene que maltratarlo para hacerlo rendir lo suficiente y necesario.
Nos parece, además, que esta vez estaba en un mejor momento que el día que perdió el clásico Junta de Control de Juegos porque si hubiera estado en el "top", aún con los tropiezos que enfrentó, hubiera dado la guerra porque Salustio es un luchador nato.
Si me tocara votar hoy mismo por el Caballo del Año, después de lo visto hace dos días, mi voto sería sin duda por Salustio.
Nos queda esperar el clásico Internacional del Caribe, donde una victoria de Calínico, actual triple coronado, complicaría la elección.
Aunque ganarse los clásicos Velocidad, Presidente y Asamblea Nacional ya son argumentos de mucho peso. Amanecerá y veremos.
Por lo pronto, a esperar lo que resta de la campaña para Salustio y a abrigar la esperanza de que se mantenga saludable y pueda seguir dando satisfacciones a su cuadra y posiblemente al país, si logra clasificarse para competir en la Serie Hípica del Caribe, programada para diciembre.
La nota discordante del clásico Asamblea Nacional fue que ninguno de los 72 diputados ni tan siquiera uno de los suplentes participó de la ceremonia de premiación.
Bueno, eso le queda de experiencia a la administración del hipódromo para que la próxima temporada ocupe ese espacio para alguna institución o persona que realmente merezca que se le den honores.