El San Francisco de La Chorrera empató en su casa con el Atlético Veragüense, en la apertura de la sexta fecha del torneo clausura de la ANAPROF.
La anotación de los Monjes fue de Omar Hidalgo al minuto 21 del primer tiempo.
Mientras que el descuento de los veragüenses la realizó José Julio al minuto 55 de tiempo corrido.
El Colegio Chino Panameño se impuso al Colegio Franco Panameño Louis Pasteur por marcador de tres goles por dos.
Los goles de Louis Pasteur fueron marcados por José Bernett, mientras que por el colegio Chino Panameño marcó Vicente Show en dos ocasiones y José Paredes.
El IPA, se impuso por goleada al Panamá School ocho tantos por cero.
Las anotaciones del Panamá School fueron realizadas por Arturo Benavides en dos ocasiones, Abel Herrera, Christian Papaje, Carlos Jaramillo, Bryan Waithe, Moisés Batista y Pedro Jeannine en una.
El Instituto Técnico Don Bosco se impusó 4 por 2 The King School.
Los goles del Técnico Don Bosco fueron anotados en tres ocasiones por Gilberto Reyes y Mizhail Gómez.
El descuento del King School lo marcó Stefano Alvarez.
La jornada continúa el próximo viernes en el gimnasio del Colegio Episcopal de Panamá.
Es más fácil criticar, que ejecutar. No ha sido un problema de planificación. Es la falta de visión política, el desconocimiento del tema y la no importancia de la ciudad, su abandono. Pero hay ejemplos de una correcta planificación, con un diseño que aún hoy nos sorprende por su eficiente belleza y armonía como el Casco Viejo, la Avenida Central, La Exposición, Bella Vista, Bethania y las áreas canaleras. El problema es el abandono, el descuido, la ausencia de mantenimiento de las edificaciones y la falta de políticas coherentes. Es un problema por desconocimiento de los funcionarios de turno que equivocan sus decisiones o no las toman oportuna ni sabiamente. Nuestra ciudad es bella. No es un eslogan, es una realidad. Vaya, recórrala con entusiasmo.
Debo reconocer y destacar que el Ministerio de la Vivienda, ha creado un Comité para tomar acciones coordinadas, coherentes, y planificadas. Es un primer paso en la dirección correcta. Ya existe una propuesta de Ley de urbanismo, que como arquitecto, espero sea implementada con eficacia, sentido de futuro y se ajuste a nuestro tiempo.
El gobierno debe ser más ordenado y exigente, visionario, con la incorporación de arquitectos activos, en la planificación, pero para ello se requiere un Estado promotor, facilitador, igualmente dinámico con liderazgo, y poder decisorio
Una medida institucional, bien estructurada, con participación de especialistas, siempre será necesaria y traerá resultados positivos. Todo radica en la voluntad política del ejecutivo, del empuje de la empresa privada y del conocimiento de las necesidades de la ciudadanía. Estamos en mora con los edificios de una ciudad moderna en lo esencialmente administrativo. Me refiero a la necesidad de hacer algunos edificios gubernamentales y culturales para los próximos 50 o cien años.
Estado y empresa privada deben trabajar conjuntamente con una visión nacional en las grandes líneas, áreas, que involucran a la sociedad. Un trabajo en conjunto, planificado, tiene todas las ventajas posibles.
Semblanzas: Entre el antiguo casino, ex Instituto Justo Arosemena en Perejil y Santa Ana, la buhonería sobre las aceras han provocado un verdadero hacinamiento. ¿Cómo encaja esto en el desarrollo urbano?.
IM: Sin duda el hacinamiento afea la ciudad, perjudica a los propios buhoneros, los limita en sus movimientos y entorpece su trabajo honrado. La ciudad está en mora con las aceras. Ya ve a Bogotá y otras capitales de América latina, tienen espacio suficiente para el peatón, las bicicletas, motos.
Debemos trabajar seriamente en la defensa del peatón y planificar más adecuadamente el tráfico automotor.
Estamos en un círculo vicioso, que requiere replantear este tema. Y es urgente.
En mi opinión debiéramos de imitar a los países desarrollados para embellecer y hacer más vivible la ciudad. Sugiero un plan de acción, porque debemos aportar y no sólo criticar.
El estado podría coordinar e incentivar una política de planificación urbana con los propietarios de inmuebles, para mejorar definitivamente la calidad de nuestras aceras. Esto podría llevarse a cabo a través de un proceso de valorización, donde cada propietario debiera tener la responsabilidad sobre su acera. Esta política debería llevarse a cabo mediante un Plan Maestro que por fin tome en cuenta al peatón.
Semblanzas: Deben las autoridades buscarle una salida a esto? En Santa Fe de Bogotá, Colombia, existe por ejemplo, San Victorino, un área donde se ubica este comercio a por menor. En San José, de Costa Rica, acaban de reubicarlos: ¿qué podemos hacer en Panamá?.
IM: La buhonería es un tema interno y social, sobre todo, y requiere una solución coherente, viable, que permita resolver un problema dentro de la ciudad, sin crear un malestar social, ni lanzar más panameños a la extrema pobreza.
El Centro de la ciudad no está holgada en espacio disponible, tiene algunas limitaciones y desafíos, que se hacen críticos y podrían poner en riesgo la salud de la población y alterarla sicológicamente.
La buhonería forma parte, en mi opinión, del comercio.
Lo que debemos hacer, es no aislarlos, sino incorporarlos al escenario urbano mediante la ampliación de las aceras. Salsipuedes siempre ha sido un ejemplo de vitalidad social y comercial. Debiéramos incorporar lo nuestro al urbanismo.
Las anécdotas muchas veces nos ilustran mejor las situaciones. Y son, en ocasiones, extranjeros, los que mejor ven nuestra ciudad. Una vez, un profesor que vino a visitarnos, recorriendo Panamá, conoció la avenida Central. Y ya, en esa época lejana, me decía que maravilla. Esto es vida y es que igualmente los de afuera valoran más lo nuestro que nosotros mismos. La Avenida Central es lo más vivo, nuestro, extraordinariamente panameño, de todo nuestro hábitat urbano citadino.
Yo creo, que al Casco Viejo le dieron su sentencia de muerte el día que crearon la peatonal. La Avenida Central literalmente sucumbió también. Sólo falta pasarle la mirada y ver su deterioro. Perdió su dinamismo comercial, su vitalidad y su arquitectura.
Semblanzas: ¿Debe ser más institucional el desarrollo urbano? ¿ Qué ventajas traería una medida así y hasta dónde es posible?.
IM: El desarrollo urbano, siempre debe ser institucional. La improvisación, y la ausencia de planificación, significan un alto costo para una ciudad, frustra definitivamente la buena convivencia de la gente. El crecimiento desordenado no perdona.
La infraestructura de toda ciudad requiere de un trabajo pausado, futurista, porque de lo contrario la anarquía tiene un alto costo, tarde o temprano.
Panamá ha tenido una planificación desde sus inicios. Desde Panamá La Vieja, hemos vivido planificando. La ciudad vio interrumpido su crecimiento debido a la construcción del Canal, pero hoy ya cuenta con las áreas revertidas, que le pueden brindar una extraordinaria posibilidad de reordenamiento y crecimiento cada día más planificado. Debemos ser cuidadosos y creativos. Sumamente flexibles. No todo es blanco, negro o verde.
La masa y la densidad hacen la variedad. Es el caso de Punta de Paitilla. ¿Por qué la gente quiere vivir en esa zona? Por su densidad social, y ya que los espacios necesarios, útiles, están allí.
En Paitilla se requiere un cambio en materia de estacionamiento de automóviles. En varios puntos críticos de la ciudad, se hace necesario construir sitios para liberar a los automóviles de las calles y hacerlas transitables.
Esta puede ser otra política urbana del Estado, dirigida a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Un Estado que incentive creativamente al inversionista, es un Estado exitoso.
Semblanzas: ¿En la regulación de este desarrollo no se podría reglamentar el tratamiento que el comercio dé a los inmuebles históricos?
IM: Es necesario que edificios arquitectónicos de alto nivel sean recuperados, rescatados, de esa inundación de anuncios que no permiten ver y disfrutar sus ricas fachadas arquitectónicas. No nos dejan ver y vivir la ciudad.
El letrero es vital en una ciudad comercial, pero debemos recuperar esta arquitectura que está siendo vencida por la propaganda callejera excesiva.
La arquitectura es uno de los principales pasaportes.
Semblanzas: Considerando el ascenso y la belleza de nuestra ciudad, un conocido constructor de la Ciudad ha afirmado que "Panamá vale más cada día" ¿No coincidiría usted con aquellos que abogan por mayores estímulos y más rigurosidad a la hora de incorporar diseños a la ciudad?
IM: Panamá siempre ha valido. Todo depende del lado que la mire. Lo importante es que se requieren mayores estímulos por parte del Estado para enfrentar con éxito el desarrollo urbano, un desafío creciente y permanente. Se necesitan planes claros, definidos, concretos. Estamos ante una necesidad imperiosa: la aplicación rigurosa de la Ley y el respeto sagrado al orden jurídico establecido. No más la Ley de la selva. Es necesario ordenar, mejorar el orden jurídico, porque es la base real del entendimiento pacífico, constructivo de una sociedad libre y democrática.
Una ciudad no tiene solo un valor económico, medible, por su posición geográfica internacional, infraestructura, crecimiento inmobiliario. Desde luego el mercado mide implacablemente todo lo que hay, significa, lo que se produce y también ese intangible especulativo. En un valor añadido continuo, el que la arquitectura agrega diariamente a una urbe, en el espacio de todos en una sociedad. La arquitectura busca hacer un espacio feliz, compartir con la naturaleza, recrear un nuevo paisaje, hacer hábitat. Ciudad de Panamá, es un lugar especial desde el punto de vista de la naturaleza, rodeada de mar y selva, dos activos muy apreciados en cualquier época, pero aún más importantes en las próximas décadas por el desarrollo global.
La capital panameña es un centro internacional bancario, portuario, lugar de convenciones, posee el valor agregado excepcional de una Canal internacional, que facilita el comercio marítimo mundial. Es un área excepcionalmente privilegiada, y eso lo sabe un observador atento.
Cualquier visitante se percata de inmediato, que la ciudad de Panamá es una urbe moderna, en constante crecimiento y abierta a la inversión y los negocios globales. Pocos sitios brindan tantas posibilidades, en esta época, para Hacer, construir lo nuevo, porque aún tenemos espacio para construir, y desde luego, sueños que realizar.
Son varios los polos de desarrollo que potencian económicamente la ciudad capital y su arquitectura vanguardista, innegablemente moderna, le otorga un particular personalidad. La meta de un arquitecto debe ser siempre el rigor en el diseño y la manera de ubicar en el entorno, la obra. La arquitectura exige un diálogo secreto, abierto, entre la obra y la ciudad.