Los sandinistas, que hace 20 años dirigieron una insurrección popular que derrocó la dictadura de los Somoza en Nicaragua, celebrarán divididos el lunes esa gesta histórica, con una crisis de liderazgo y posiciones casi irreconciliables, según diversas fuentes políticas.
El XX aniversario de la Revolución instaurada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) será conmemorado este 19 de julio con dos actos masivos en la capital nicaragüense, uno organizado por los dirigentes de ese partido y otro por la disidencia encabezada por el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS).
En los últimos años, pese a la crisis interna de 1995 cuando se formó el MRS, las celebraciones de cada aniversario habían logrado menguar las diferencias y reunir a ambos bandos en una misma plaza.
Veinte años después del triunfo revolucionario, el FSLN realizará su acto conmemorativo en la Plaza de la Revolución -llamada Plaza de la República por el gobierno- y el MRS en la avenida de la Universidad Centroamericana (UCA), distantes a unos tres km entre sí.
El secretario general del FSLN, el ex presidente Daniel Ortega, considera "normal" la separación de un grupo de militantes, principalmente del sector intelectual, entre los que sobresale el ex vicepresidente y escritor Sergio Ramírez.
"Lo más importante es que se fortalezca la unidad con sectores populares; si los otros deciden irse no podemos impedírselo", manifestó el máximo líder del FSLN, principal fuerza de oposición en Nicaragua.
Con su celebración separada, la disidencia sandinista quiere marcar distancia de lo que llaman el "pacto" entre el FSLN y el gobernante Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha), cuyo principal líder es el presidente Arnoldo Alemán.
Ambos partidos iniciaron hace un mes un diálogo sobre temas políticos, particularmente una serie de reformas electorales como la eliminación de la segunda vuelta -obligada si ningún candidato obtiene el 45% de los votos- y otros aspectos que según la disidencia sandinista y otros grupos minoritarios estaría pactando el gobierno y el FSLN para repartirse cuotas de poder.
Según Ortega, los asuntos que se discuten en el diálogo intentan enmendar problemas originados cuando se reformó la Constitución de 1987, al aliarse en el Congreso los diputados del MRS y otros partidos minoritarios de derecha.
"Ellos (los disidentes) no fueron leales con el voto del pueblo, cuando les convenía iban con el FSLN y cuando no la bandera rojinegra la convirtieron en anaranjada (color de bandera del MRS)", apuntó el ex gobernante, al llamarlos "traidores".
La poetisa Gioconda Belli, disidente del FSLN, consideró que "la verdadera traición es firmar, con las siglas de nuestro grito de guerra, un pacto con un liberalismo continuador directo del somocismo".
"Todo sandinista que esté contra el pacto; que no quiera celebrar el 20 aniversario de nuestra Revolución con invitados del PLC, está invitado a esta celebración", subrayó Belli, en un artículo publicado por la prensa local.
Aunque el FSLN es casi seguro que reunirá a la mayoría de simpatizantes sandinistas, tendrá en su celebración un sector que se autodenomina "izquierda democrática", el cual patentizará su oposición al "pacto" en la Plaza de la Revolución.
Ese grupo de militantes sandinistas opositores al diálogo FSLN-PLC, pero que no comulgan con el MRS, anunciaron que llevarán camisetas, gorras o cintillos en que se leerán frases contra el "pacto".
Para el sociólogo Oscar René Vargas, el surgimiento de un nuevo sector descontento en las entrañas del FSLN "muestra que la crisis de liderazgo en ese partido no se ha resuelto".
"Pese a saber que el liderazgo está en crisis, lo peor es que no se ofrecen alternativas, lo que hace prever que el sandinismo va a continuar perdiendo sectores y repitiendo discursos ya viejos", sostuvo Vargas.
La disidencia en el sandinismo se inició desde que el FSLN proclamó en 1979 una Revolución "marxinista-leninista", y la división se acentuó en 1990, tras la derrota electoral que sufrió Ortega frente a Violeta de Chamorro (1990-97).