Santos Hernández sigue con su buen paso en el béisbol mexicano cuando el viernes alcanzó su rescate número 12, para seguir de líder en este departamento. Hernández preservó el triunfo que lograron los Tigres de Puebla 8 carreras 6 ante los Leones de Yucatán.
En un episodio trabajado, toleró un imparable, pero logró retirar sin mayores complicaciones a los otros tres bateadores para apuntarse el salvamento. Con esta actuación queda su efectividad en 2.50, luego de asimilar siete anotaciones de las cuales cinco son limpias, en 18 capítulos laborados en 18 juegos.
No tiene victoria ni derrotas, además de los 12 salvamentos, ha dado siete bases por bolas y propinado 13 ponches. El lanzador chiricano supera en los rescates a Claudio Moreno de los Diablos Rojos que tiene 10. Otros dos serpentineros registran nueve.
Tal como lo había pronosticado en los entrenamientos, Hernández vuelve a ser el lanzador dominante que vio la liga mexicana desde hace unas tres temporadas. En el 2002 tuvo el peor inicio de campaña de su carrera cuando perdió múltiples oportunidades de salvamento, debido a que se recuperaba de una operación.
Después a finales de campaña presentó dolencias en el brazo, razón por la cual hubo preocupaciones por lo que podría ser su rendimiento en el 2003. Sin embargo, el panameño está demostrando que está bien y va en busca de superar los 30 juegos salvados. Por otro lado, Roberto Kelly continúa aumentando su promedio ofensivo al sonar de 4-2 en el partido que perdieron los Diablos Rojos 4-0 ante los Tecolotes de Dos Laredos.
El experimentado jardinero canalero tiene su promedio en .362 gracias a 25 imparables en 59 viajes al plato. Suma 13 carreras anotadas y ocho empujadas. En tanto en la Triple A, Julio Zuleta llegó a siete cuadrangulares en la Liga Internacional, jugando para el Pawtucket. En ese juego su novena venció 9 a 3 al Norfolk y dio de 3-2 con dos anotadas y una remolcada.
Su promedio está en .230 con 14 carreras anotadas y 21 remolcadas. Manuel Barrios jugó su primer partido en la Liga Independiente del Atlántico con el Newark, tolerando tres imparables y dos carreras en una entrada.