El Sao Caetano brasileño no ha cumplido la mayoría de edad y sus jugadores ya están cansados de terminar en segundo lugar los torneos que disputan. La Copa Libertadores de 2001, cuyo título será dirimido entre el Sao Caetano y el Olimpia paraguayo el 24 de julio en Asunción y el día 31 en Sao Paulo, puede servir para acabar con el estigma de "segundón" que arrastra desde 2000 el subcampeón de las últimas dos ediciones de la Liga brasileña. La Asociación Deportiva Sao Caetano, que el 4 de diciembre cumplirá trece años de fundación, se convirtió en 2000 en la más grata revelación del fútbol profesional brasileño.
La Liga nacional, que ese año fue disputada por 106 equipos de primera, segunda y tercera división, fue conquistada por el Vasco da Gama en una reñida final contra el Sao Caetano, que ganó notoriedad por presentar esa temporada un conjunto sin estrellas, con jugadores "baratos" y practicantes de un fútbol netamente ofensivo.
Jair Picerni, técnico de la selección brasileña que se adjudicó la medalla de plata de los Juegos Olímpicos de Los Angeles"84, fue señalado desde entonces como uno de los responsables del ascenso meteórico del popular "Sanca".
Las "buenas relaciones con Dios", que dicen tener los diez jugadores de credo evangélico que tiene el equipo, constituyen, según ellos, la otra clave del éxito.